Outland (1981)

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Outland

Outland (1981)

Director:
Peter Hyams

Actores:
Sean Connery – O’Niel
Peter Boyle – Sheppard
Frances Sternhagen – Lazarus

Esta es sin lugar a dudas la mejor película B que he visto.

La trama es sencilla, en una colonia minera en Io, una luna de Júpiter, llega el nuevo marshall, y empieza a notar un número bastante extraño de muertes en situaciones anormales. Así que se dedica a picar y caer mal a todo mundo, pues da al trasto con el modus vivendi de toda la colonia, levantando más de una ceja y enfadando a muchos más.

Resulta que el causante de las muertes es una droga, una anfetamina muy poderosa, que está siendo metida por contrabando, con el apoyo de nada menos que el líder sindical (¡qué raro!) de los mineros, Sheppard. Este amenaza en más de una ocasión a O’Neil, pero el último es terco y tiene un sentido del deber que todo buen detective posee.

Sin importar que su esposa e hijo han decidido partir hacia la Tierra, O’Neil descubrirá el misterio tan solo con la ayuda improvisada de Lazarus, la doctora malhumorarda que acaba por ver que el marshall hace las cosas del modo correcto, a diferencia de los anteriores que se limitaban a ocupar su lugar y recibir su paga por hacerse de la vista gorda.

En medio de esta sencilla trama hay persecuciones en el complejo minero, caminatas espaciales por el cascarón metálico de las minas, disparos de escopeta, tipos volviéndose locos, prostitutas golpeadas y bares dignos de Mos Esley.

La actuación va muy bien con la película, uno no debe hablar demasiado en el espacio, mejor limitarse a actuar, y Connery hace un papel bastante digno, considerando la clase B a la que está limitada esta cinta. La escenografía está más que bien lograda y uno realmente se cree estar en un complejo minero a miles de millones de kilómetros de casa. Los transbordadores con comida y personal que llegan tan solo son siluetas negras contra el fondo estrellado (como debe ser) y solo alcanzamos a vislumbrarlos cuando encienden sus reflectores de aterrizaje (también, como debe ser).
Está muy bien pensada, tiene una atención al detalle muy aceptable (excepto por las muertes causadas por el vacío del espacio, esas de plano están totalmente equivocadas), y una historia envolvente, muy sencilla, pero como toda buena historia detectivesca, captura desde el principio.

La verdad no esperaba tanto, vamos ¿Sean Connery en un western espacial? ¡Qué clase de basura saldrá! Pues no, es un filme muy bien logrado, que atrapa y gusta sin ninguna duda. Insisto en que es la mejor película clase B, de ciencia ficción, que haya visto jamás.

Merece sin duda:

****

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