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No, no estoy hablando del cuento corto de Don Asimov, sino de los nombres en nuestra vida diaria.
Nosotros no escogemos nuestros nombres, nos son impuestos (mucho como la religión) desde el nacimiento, y no tenemos otra opción que acabar por agarrarles el gusto. Conozco varias personas que odian sus nombres (Marías, Guadalupes, Josés y Juanes me vienen a la mente), pero es mucho más común que la gente esté a gusto con sus nombres, y en muchas ocasiones tenemos dos (y hasta tres incluso), así que podemos escoger uno u otro en tal o cual etapa de nuestras vidas, o circunstancias presentes.
Así que esto no es un gran problema normalmente… pero… ¿acaso no fue Neo quién le dijo a Smith con aires enojados y orgullosos: “My name is Neo” cuando este se dirigía al elegido como Mr. Anderson?
Pues si, y es que hemos evolucionado desde los apodos de la primaria, también hasta cierto punto impuestos, hacia los nicks de los mensajeros y redes sociales. Se que no es una generalidad, pero entre la gente con alta cultura tecnológica ya se dan muchos casos en los que en vez de gritarle a tu amigo al otro lado de la barra “¡Hey, Fernando!”, gritamos “¡Argo!”. Yo por ejemplo en mi agenda del celular tengo mis contactos por nick, y no por nombre.
Y es que en teoría el nick es una manera más personal de identificarnos, supuestamente deberá reflejar nuestra personalidad, o alguna faceta de la misma que deseemos enfatizar. Más aún, los nicks cambian con el tiempo: Anakin se transforma en Caine mediante alquimia seguramente, pues no tienen paralelo estos personajes. Los nombres propios son mucho más difíciles de cambiar, o incluso indeseable hasta cierto punto, a menos que seas artista o travesti.
¿Originalidad? ¿Neo? ¿Sabes cuántos Neos hay en este mundo? Seguramente no más que Josés en tu colonia. La originalidad deja de ser un factor cuando somos 6.5 mil millones de personas en la Tierra. Nadie puede encontrar un nick original, a menos que sea un galimatías sin pies ni cabeza, que nadie pueda leer y mucho menos pronunciar, como nuestro santo patrono Cthulhu.
Una ventaja extra de los nicks, es que nos proporcionan cierto anonimato en las internets.
Obvio tenemos nicks ridículos como los que son los diminutivos con los que sus parejas les llaman, o sus nombres en diminutivo, pero con mayúsculas y minúsculas intercaladas, e incluso palabras al revés. Pero en realidad estos no son nicks en toda forma, para que lo sean deberán cumplir las siguientes características, por que lo digo yo por supuesto:
a. Elegidos por uno mismo.
Esto es, que sean auto-impuestos. No se vale que “así me dicen los mais de la cuadra”, ni tampoco “mi chiquirrita preciosa me dice así en la intimidá”
Uno debe escoger su propio nick, obviamente las influencias externas cuentan para esta elección, pero hasta cierto punto, y no deben ser determinantes.
b. Razón oscura.
O dicho de otra manera, debe haber una razón poderosa para la elección del nick. Y entre más rebuscada, oculta, y desconocida por los pobres mortales de tus contactos, mucho mejor. Después de todo, tu nick es especial.
c. Egoísmo.
Tu nick deberá ser distinto al de cualquiera de tus contactos, esto es indispensable y sobra decirlo, pero hay cada tipo…
Ahora, ¿qué hay de los tipos de nick? Pues tenemos a:
1. Fauna y flora silvestre.
Piranhas, Osos, Pollos y similares. ¿Qué no podían ser un poquito más originales? Concedido que por lo general estos nicks son apodos arrastrados de hace muchos años, pero vamos, ¡cámbienlos!
2. Protagonistas de moda.
Los ya mencionados Neo y Anakin, además de Trinity, Morpheus y demás personajes de películas de moda. ¿Saben cuántos de cada uno tengo en mi lista? El colmo de la ineptitud y el poco seso. Pronostico varios “Meteoros” y “Starks” en los próximos meses. Y predigo que serán los mismos que tienen sus autos “tuneados”.
3. El diminutivo que no aplica.
Si te dices con un diminutivo que no aplica para tu nombre, es algo totalmente ilógico y ridículo. Y conozco a varios así. Por poner dos ejemplos (¡totalmente al azar!): Anny es diminutivo de Ana, y Male de María Elena (ni de Anahí ni de Magdalena). Este caso también son apodos familiares arrastrados, y también aplica la poca imaginación. Generalmente, para compensar, usan mayúsculas y minúsculas intercaladas.
4. Los ilegibles.
Por lo general emo/gays, o adolescentes cosquillosas idiotas son los que hacen uso de jeroglifos y signos alienígenas antes y después, e intercalados, en sus nicks. Pondría ejemplos, pero ya se dan la idea de que hablo. Esto es signo inequívoco de inadaptación social y lagunas mentales severas.
5. Los Grandilocuentes.
Qué más bien dan pena, son los Hummers de los nicks, esos nacazazos que se ponen “El Gran Fulanito” y “Hermosa Princesa Sutanita”, creo que queda claro que el que mucho presume… tiene problemas y traumas de inseguridad.
6. El totalmente idiota.
Son aquellos que ponen su frase en donde va el nick. Completa estupidez es el diagnóstico y muerte inmediata la solución.
7. El diminutivo que si aplica pero sale sobrando.
Princesa. Kiki Mazapán. Y los diminutivos de nombres bien aplicados. Pocas cosas en este mundo hacen gala de una falta de materia gris tan avanzada e irreversible. Este caso también va acompañado de mayúsculas y minúsculas intercaladas. Curiosamente las féminas son las que usan esta categoría.
8. Inversión cerebral.
Fácil: muñeka, pero al revés, y para que se vea más xido we sin ñ: Akenum. Y un caso extremo sería voltear tu nombre y, prepárense: ¡Sacar un diminutivo de eso! Teresa -> Aseret -> Asse. WTF!
9. Ejecutivos.
Firma: J.
O bien: jfg.
¿Qué diablos es eso? Sus iniciales solo aplican en el décimo noveno piso de su edificio corporativo, justo antes del pent-house y después del sky garden, en el memo importantísimo que están a punto de decirle a su secretaria, digo, perdón, Asistente Ejecutiva, que mande a todos sus subalternos. En serio, consíganse un mugre nick.
10. Los que se quedaron en el tiempo.
Cl@udia. G@by. @m@r.
¡La madre! Estos son el colmo peor de la falta de imaginación, neuronas y sinápsis. Sus casos están fuera de todo tratamiento médico.
Estoy seguro que hay muchos más, pero el lector ya se dio una idea. Así que ya lo saben, para ser alguien en teh internets, hay que tener un buen nick.