La Apatía al Pensamiento

[Tiempo de lectura 4 m]

Cameron Diaz on scienceEl otro día alguien que aprecio me dijo que su superación personal no dependía de mi ni de lo que yo le pudiera decir (en menos y más básico lenguaje) después de corregirle algo.

Sí. Sí depende. De mí y todos los adultos. Tenemos que cambiar a una actitud de infalibilidad ante la ola de ignorancia apoderándose del mundo.

No se puede simplemente dejar pasar tanta falsedad y estupidez —justo por eso estamos jodidos. Hay que señalarla y desmentirla.

Sí depende de mí y de mis comentarios.
Y de ustedes, milcentennials, depende cambiar su destructiva apatía, su “no sé y no me importa saber” que parece regir sus vidas.

Tenemos que enseñar. Enseñar y enseñar siempre, siempre explicar. Para esto hay que prepararse, leer, informarse, seguir a los que saben en cualquier tema. ¿Cómo vamos a enseñarles nada si no sabemos nada?

¿Cómo vamos a pelear contra ya no solo contra el pensamiento mágico, sino ahora encima el… llamémosle la ‘apatía al pensamiento’ si nosotros mismos no podemos investigar lo más simple, a cuatro viles clicks de distancia?

Tienen que saber mínimo preguntar a Google y discernir entre fuentes. Más bien tienen que entender que deben hacerlo, el “no importa que sea falso, es algo pequeño” pues sí importa.

Si lo pequeño los sobrepasa, imagínense: todo su sistema de creencias y valores está corrupto.

¿Cómo van a saber si su opinión sobre los temas relevantes vale la pena (ni decir si es correcta), si jamás se han tomado la molestia de verificar lo mundano siquiera? ¿Es correcta nomás porque ustedes así lo creen? Lo de ustedes no son opiniones, son creencias (inserte aquí popotes de aguacate, autos eléctricos, celdas solares y turbinas eólicas).

Las redes sociales generaron un efecto separatista y aislante sobre nuestras opiniones: al eliminar a los que opinan distinto de nosotros —en especial los que tienen opiniones válidas (y cómo vamos a saber eso si ni siquiera sabemos cómo poner a prueba las nuestras), la razón— hacemos oídos sordos, nos cegamos, nos encerramos en nuestra pobre y pequeña realidad, limitada por las series y películas pop, mediocres todas, y el incesante refresh del feed, nos encerramos en nuestra cámara de eco, donde sólo nos interesan la voz y el reconocimiento de los que opinan igual.

Qué pobres nos han vuelto.

Por supuesto, no es la primera ni será la última persona que me borra por corregirles. A veces solo por cuestionarles.
Pues ni modo. Sí es mi trabajo señalarles sus errores y corregirlos.

Sí es mi responsabilidad tratar de curar la ignorancia y la apatía con Pensamiento Crítico.

¿Por qué los milcentennials tienen esa actitud tan destructiva contra el conocimiento?

“No sé, y no me importa saber”, digo, parece ser su máxima de vida, especialmente cuando se les trata de enseñar y corregir. Pareciera que solo consideran digno de interés lo que les apasiona, y perdonan sin chistar errores y lagunas garrafales en cualquier otra área del saber humano —la perdonan por ignorarlo todo, porque no saben nada de cualquier tema, y al no saber nada, pues ni les importa ni cuenta se dan que lo que comparten está mal, y para más inri piensan que no hace daño.

Es tal su aversión al saber, que está de moda bloquear usuarios con opiniones contrarias a las expresadas en donde sea que escriban —redes sociales, páginas y foros normales, las formales y serias aún se salvan. ¿Corregiste a alguien en redes sociales? Unfriended. ¿Opinaste que el autor está mal y se lo demuestras? Cuenta deshabilitada.

El ejemplo extremo son gente como los postmodernos productores y directores de cine y series pop, que no se conforman con ocultar las opiniones opuestas, sino que las etiquetan de tóxicas, misóginas, machistas, y anti-diversas.

Personalmente creo una razón muy importante es que no leen nada, ni les interesa ni lo harán. Si no lees, no aprendes, no encuentras que hay más cosas que lo poquito que tu sabes. Si te cierras en tu circulito, en tu cámara de eco, rodeado solo de opiniones iguales a las tuyas, curadas por ti mismo, poco podrás hacer para darte cuenta cuando estés equivocado: ser influencer vale más que saber.

Pocas cosas evidencian tanto la ignorancia del pueblo como compartir una frase apócrifa.
En estos días no hay nada más fácil que copiar texto y pegarlo en Google, y ni eso, seleccionar, click derecho y buscar en G; ¡No hay pretexto!

El pretexto es nuestra aplastante apatía, siquiera por gastar 3 minutos verificando si Einstein —un físico teórico que revolucionó nuestra concepción del universo— en verdad dijo esa ridícula frase motivacional.

Si ni pueden algo tan simple, ¡por eso se tragan todas las fake news!

Como dice Alfredo Jalife, “La gente no sabe nada”.

Qué triste, carajo.

fake Albert Einstein quote

Blade Runner: Love Scene

[Tiempo de lectura 2 m]

Everyone complains about the lack of chemistry between Ford and Young, thus they argue Deckard and Rachael’s love is forced, underacted and dull: It’s not.

They don’t love each other.

She knows he’s investigating replicants —that’s certainly the rumor on the nets— and she suspects she’s one. Imagine what it took to convince herself to go ask for his help.

Taffy Lewis’ – Blade Runner.

Picture the scene at Taffy Lewis’: he calls her… and comes across as a creepy stalker —at best.

So, overcoming her fears, she shows up after breaking on his apartment. He insists —in that she’s a sixus— and backs down when he realizes he’s being an idiot, but acting as if it were a tiring and difficult thing, because he’s actually bothered by her presence, her imposing on his routine.

Remember, Replicants are like any other machine; they’re either a benefit or a hazard, so she’s below human to him. Is this so difficult to grasp, must it be written down?

She’s a machine that looks like a gorgeous girl. He proceeds to abuse her a bit. She’s complaint.

Add that he’s frustrated and hates his life, he has no friends, he’s powerless before his ex-superiors, and hits clumsily and rather aggressively on any woman he gets to talk to —as evidenced.

He took the chance to have sex with a beautiful and willing skinjob. Hard.

Rachael - Blade Runner.

Rachael – Blade Runner.

You can even say she has anticipated the most probable possibilities, and assumed payment were most likely to be required. Of course, in this post mortem world, suggesting that would be the same as saying he raped her.

And there’s also another reason: you’re so used to chemistry in movie couples, that your brain falls utterly to grasp the concept of a much more realistic lack of chemistry between strangers on their positions.

I’ve always found their “love” scene quite correct.

One more kiss, dear.

Life is Short; Play More

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Why we play videogames? What are the reasons behind spending hours—our lives, some would say—in front of a monitor clicking and pointing?

I’ve been adrift at sea with Kara for days, starving. I’ve found the princess in another castle. When I was inducted Spectre… Earth was so proud. I fell in love with Liara, but felt terrible because I was always sidelooking at Tali. I traveled to Dantooine aboard the Ebon Hawk; those estates where something to behold—they have always reminded me of Asimov’s Solaria. Canderous the Mandalore regaled us with epic—truly—war stories while walking through the pharaohnic ruins of Korriban. I was dwarfed and sick in the Cathedral of Flesh… My sickness was an eye opener. I felt proud in bringing down a Shivan Juggernaut, sacrificing myself so others could escape. I photographed exotic species that were beyond the homely ones. Spent geologic ages trapped in Montezuma’s labyrinth. I traveled the surface of the moon firing at enemy ships, evading craters. I held Marle’s hand through time, assassinated Kunitoki, the evil shogun, learnt the Alltongue to be understood in Arcadia, hidden in lockers through Sevastopol thinking of her… marveled at the space jockey through the narration of someone I knew… Debated myself between throwing a nuke at those degenerates—mankind—or not, almost right after leaving my shelter.

I was beaten thoroughly in the ’69 F1 season; those Ferrari 12cil beasts breezed through. Left that otherwordly papaya McLaren F1 in favor of the ultra-handleable High Stakes 911, I showed those fat left-turning gringos what it meant to race, and always fell off the road of the rainbow; had some truly epic pixel-finishes on the haunted track… Our best ending ever was, we were only two players left in the field—and a few NPCs of course. I shot the rebel scum of his sniper with mine, and me and my team screamed in joy over restoring Imperial Law over the Galaxy… only to watch those idiots screaming in too much of a similar manner. We watched the screens; I did kill him, but he did me also. We were elated. Were, because in the ’90s and ’00s, lan-parties were in real life.

And that is not even counting the sights I’ve seen, the glorious landscapes, all manner of post apocalyptic, underwater scenes, suffered several nuclear winters, saw the sea in all its colors, the cities of old Cimeria and Middle Earth, the underwater palace of Mu, the Arabian-like baths in another world, unnamable, unknowable and unrememberable places. The creatures I’ve encountered. Not even counting the… personages I’ve met.

I’ve woken in strange realms. I experienced a bit of what it felt to become an Ultra in the cavernous Armstrong, swamped for months in the Kingdom of Ehb. Stayed a while and listened, restoring sanctity to Tristram while avenging your death. Sent my Terminator Class Space Marines, in His name against the heretics… I fell short of my namesakes, Arthur and Asimov; the cultists of the necromorphs beat me. I was a spook, a Stranger back in the late ’20s hunting the occult with Papa Midnite at my back.

“A reader lives a thousand lives before he dies, said Jojen. The man who never reads lives only one.”
― George R.R. Martin, A Dance with Dragons.

As with books, videogames let you wonder, space-out. Learn and enjoy. A movie is static, it never changes—actually, it does change but for the worse; as you grow older and more critic, the movie loses—as much as you like it, even more so in these days where senile director’s come up with novel ways to ruin their previous works. Books are dynamic because the density of information is greater, and our memory is imperfect, our capacity to absorb a book in its totality, assuming a minimum of literary complexity, is low, so each read you find new things, much more so than movies. And videogames are dynamic, at least some—the RPGs, the Grand Game genre by definition, are.

So, to all who don’t understand why we play, those are the reasons. But, as with reading, you won’t get them until you experience it.

Oh, and don’t forget to always go right.

Explicación alterna del ‘lesbianismo’

[Tiempo de lectura < 1 m]

Lesbianas falsas.

¿Han notado la increíble cantidad de ‘lesbianas’ que andan por ahí?

Me refiero a adolescentes que no son homosexuales, pero que actúan como si lo fueran; las fotos con amigas agarrándose las nalgas o senos; besándose o haciendo como si se besaran (más bien sería lengüetearan); las poses cargadas de erotismo barato, siempre entre dos o más chicas…

Y esto es solo por mencionar nuestras redes sociales, voy a obviar los videos de las artistas y cantantes, películas, etc.

Bueno, es innegable que el ‘lesbianismo’ falso ha proliferado pero ¿por qué?

Se me ocurría el otro día que mucho puede tener que ver el hecho de que vivimos en una sociedad machista y paternalista en la que, al ser el macho el que goza de la posición privilegiada, los homosexuales hombres son muy mal vistos, pero las homosexuales mujeres no, ¡todo lo contrario! Pareciera que son ‘orilladas’ por la sociedad, o reducidas a adoptar actitudes que el machismo común encuentra placenteras; exhibirse hasta cierto punto para beneplácito del macho.

En fin, una idea nada más, estoy seguro que cualquier sociólogo la destrozaría inmediatamente.


[Tiempo de lectura 5 m]

Los fotógrafos son otra raza maldita que aqueja a la humanidad, gracias a sus múltiples variedades y humos elevados, le dan mal nombre a los que de verdad lo son.

El Fotógrafo de Sociales
El clásico que te toma fotos en la boda o xv años con los de tu mesa o tu pareja y dos horas después te trae varias, cada una peor que la anterior, de a 30 a 50 pesitos.

Este espécimen es el menos molesto de todos, generalmente es por que de verdad son gente chambeadora, le están jodiendo en altas horas de la madrugada para sacar una lana extra, escogen las fotos, van y vienen al laboratorio, etc.
Su producto es mediocre, casi siempre tienen cámaras muy básicas, y es difícil exigirles más con las prisas y el nulo control que tienen sobre la iluminación.
Ultimamente me han tocado de oídas algunos que les dicen a los invitados que ven con cámaras decentes que “Lo siento pero no pueden tomar fotos, soy el fotógrafo oficial del evento”. Esto se da cuando el paquete contratado incluye foto. Obviamente nada más fácil que mandarlos al carajo.
Su máxima evolución son los que trabajan para revistas de sociales, esas en las que “personas importantes de la sociedad” salen en las mismas fotos malas de siempre con pies como “MaryFer, Paola e Yvon, hijas del empresario Don Gustavo, en el cumpleaños de su sobrina Anita”, o también las fotos en los antros de moda.

Se consideran Fotógrafos Profesionales en toda forma, y lo son en realidad bajo la definición de que se dedican a eso y la mayoría de sus ingresos vienen de la fotografía.
Es imposible juzgar que tan buenos son hasta que no tomen otro tipo de fotos, o viendo sus fotoblogs personales (no tienen, no los conocen). Utilizan cámaras propias, de nivel de entrada a medio-bajo.

El Fotógrafo de Medio.
Desconocidos por la mayoría, son los que toman las fotos que ves en las revistas del corazón, guías de televisión, de espectáculos, conferencias de prensa, etc.

Estos son una verdadera plaga maldita, todos van “uniformados” con sus chalequitos ridículos con 10 bolsas en las que no guardan nada, son personas desaseadas y malolientes, lo cual es muy comprensible pues generalmente se mueven en transporte público y tienen varios eventos al día.
Le gritan a los artistas y personalidades a los que fotografían “Hey Rober voltea pa’ acá” a tipos como Robert Downey Jr, y cuando Mr. Iron Man no voltea: “pinchi culero pa’ qué vienes tons”.
Si alguna vez tienes la necesidad de verte envuelto en algún evento así, como fotógrafo, se entiende, te recomiendo que llegues al menos 30m antes del photoshoot, así apartarás tu lugar antes de que esta plaga decadente invada el recinto. Sobra decir que no abandones tu lugar para nada; como se conocen entre ellos, su “medio”, se apoyarán para ponerse en contra de quién se atreva a verlos feo.

También se consideran, y son, Fotógrafos Profesionales bajo la definición anterior. Igualmente no se sabe si sepan tomar buenas fotos. Utilizan cámaras de nivel medio a medio-alto, no son de ellos sino del “medio” del que vienen.

El Noveau-Fotographer.
El clásico joven con cámara nueva al que toda su familia le dice que “que bonitas fotos, mhijito” y que decidió dedicarse en parte a la fotografía, a hacer Ceciones Fotográficas.

No han estudiado nada de fotografía, usan sus cámaras en los modos automáticos, usan el “beep” del autoenfoque, y lo peor de todo: pululan.
Son los clásicos hipsters con iPods y cámaras al hombro que ves no en los lugares turísticos clásicos, sino junto a ellos, pues es muy “mainstream” tomarle fotos siempre a lo mismo.
Sus ángulos son imposibles y sus fotos súper-creativas, o eso creen ellos.

Son completamente inofensivos, casi siempre son muy jóvenes (recién entrando a la uni) y escuálidos y débiles.
No son fotógrafos profesionales, pues lo suyo es por amor al arte y o estudian o trabajan de otra cosa. Usan equipos propios, point and shoots medias a altas o DSLRs medias.

Alguno se dedicará después por completo a la fotografía.

El Pro.
El “Fulanito Artistic Photography”, el “Menganito Photographer Pro”, el “Mi marca Fotos Artísticas” y similares.

Esta raza maldita es de las peores, de entrada no saben hablar ni español y pretenden poner sus “títulos” en inglés; mal puestos obviamente. Siempre tendrán algo referente a lo Pro que son o a lo Artísticas que son sus imágenes.

Se sienten fotógrafos verdaderos. Son fotógrafos profesionales pues se dedican a eso, tienen páginas o fotoblogs o al menos facebooks para sus “marcas”. Pero no son fotógrafos verdaderos pues sus fotos siempre son la blanco y negro con el acento en color, el exceso de blur y glow en el retrato de alguna chica, el HDR malísimo de un paisaje… Ya saben el tipo de fotos de las que hablo.

Utilizan equipos propios medio-alto a alto.
Algunos, por puro tirar fotos, seguirán en el “medio” muchos años y otros pocos se harán un nombre.

El Fotógrafo de Corazón.
Siempre toma fotos, en todos lados, con cualquier tipo de cámara. Las publica por cuanta red social se cruza y todos lo ven siempre con la cámara al hombro.

Pueden ser confundidos con los hipsters, pero la diferencia es que los de corazón no se creen fotógrafos, si les preguntas o de plano dirán que no lo son, o que se dedican a eso pero se sienten incómodos con el título.
Otra diferencia es que tienen fotoblogs y además sus equipos son de mayor consistencia.

Son autodidactas, y tienen sólidos conocimientos técnicos, si bien tal vez sus fotos sean un poco “cuadradas”, pero eso es por que no son, ni se consideran artistas. Creen realmente que la fotografía y el fotógrafo están muy sobrevaluados.

Son inofensivos hasta que platican con otra especie y dicen cosas como “ya todos son fotógrafos” o bien “de los aquí presentes ninguno es más fotógrafo que el otro”.

Tienen equipos propios siempre de la serie semi-pro a pro, bajo el entendido que entre mejor el equipo, menor el retoque digital. Fans de visores al 100%.

El Pro de Verdad.
El ya conocido, fotógrafo de renombre, con estudio y equipo al por mayor. Precios caros y agenda llena.

Este, llegó a ser Pro en base a evolucionar de alguna de las especies menores, ya sea por técnica y aplicación, o bien (la mayoría) por simples muchos años de hacer lo mismo.

Le gustaba mucho tomar fotos, pero a base de tomar tantas ha perdido el “feeling” y sus fotos son siempre las mismas, peor por que son siempre las mismas de quinceañeras con el fondo editado de una fuente, un bosque, un glow angelical.

Se anuncian por donde pueden, y pueden en muchos lugares pues ya lo pueden solventar. Las demás especies los miran con odio/envidia/celos: Envidia por que ya quisieran todos el equipo que usan, Odio por que nadie quiere convertirse en ellos y tomar tanta foto tan mala, Celos por que en el fondo todos creen tomar mejores fotos que cualquier otro, y por qué aquel va a ser más famoso que yo cuando no tira nada.

Pues ya, tenía mucho de no escribir algo medianamente decente, y esto lo pongo por que últimamente la fotografía ha representado ingresos importantes para mi, trabajo en ello hasta cierto punto, y quiero evitar al máximo caer en cualquiera de estas razas malditas.