La Apatía al Pensamiento

[Tiempo de lectura 3 m]

Cameron Diaz on scienceEl otro día alguien que aprecio me dijo que su superación personal no dependía de mi ni de lo que yo le pudiera decir (en menos y más básico lenguaje) después de corregirle algo.

Sí. Sí depende. De mí y todos los adultos. Tenemos que cambiar a una actitud de infalibilidad ante la ola de ignorancia apoderándose del mundo.

No se puede simplemente dejar pasar tanta falsedad y estupidez—justo por eso estamos jodidos. Hay que señalarla y desmentirla.

Sí depende de mí y de mis comentarios.
Y de ustedes, milcentennials, depende cambiar su destructiva apatía, su “no sé y no me importa saber” que parece regir sus vidas.

Tenemos que enseñar. Enseñar y enseñar siempre, siempre explicar. Para esto hay que prepararse, leer, informarse, seguir a los que saben en cualquier tema. ¿Cómo vamos a enseñarles nada si no sabemos nada?

¿Cómo vamos a pelear contra ya no solo contra el pensamiento mágico, sino ahora encima el… llamémosle la ‘apatía al pensamiento’ si nosotros mismos no podemos investigar lo más simple, a cuatro viles clicks de distancia?

Tienen que saber mínimo preguntar a Google y discernir entre fuentes. Más bien tienen que entender que deben hacerlo, el “no importa que sea falso, es algo pequeño” pues sí importa.

Si lo pequeño los sobrepasa, imagínense: todo su sistema de creencias y valores está corrupto.

¿Cómo van a saber si su opinión sobre los temas relevantes vale la pena (ni decir si es correcta), si jamás se han tomado la molestia de verificar lo mundano siquiera? ¿Es correcta nomás porque ustedes así lo creen? Lo de ustedes no son opiniones, son creencias (inserte aquí popotes de aguacate, autos eléctricos, celdas solares y turbinas eólicas).

Las redes sociales generaron un efecto separatista y aislante sobre nuestras opiniones: al eliminar a los que opinan distinto de nosotros—en especial los que tienen opiniones válidas (y cómo vamos a saber eso si ni siquiera sabemos como poner a prueba las nuestras), la razón—hacemos oídos sordos, nos cegamos, nos encerramos en nuestra pobre y pequeña realidad, limitada por las series y películas pop y el incesante refresh del feed, nos encerramos en nuestra cámara de eco, donde solo nos interesan la voz y el reconocimiento de los que opinan igual.

Qué pobres nos han vuelto.

Por supuesto, no es la primera ni será la última persona que me borra por corregirles. A veces solo por cuestionarles.
Pues ni modo. Sí es mi trabajo señalarles sus errores y corregirlos.

Sí es mi responsabilidad tratar de curar la ignorancia y la apatía con Pensamiento Crítico.

¿Por qué los milcentennials tienen esa actitud tan destructiva contra el conocimiento?

“No sé, y no me importa saber”, digo, parece ser su máxima de vida, especialmente cuando se les trata de enseñar y corregir. Pareciera que solo consideran digno de interés lo que les apasiona, y perdonan sin chistar errores y lagunas garrafales en cualquier otra área del saber humano—la perdonan por ignorar todo, porque no saben nada de cualquier tema, y al no saber nada, pues ni les importa ni cuenta se dan que lo que comparten está mal, y para más inri piensan que no hace daño.

Es tal su aversión a saber más, que está de moda bloquear usuarios con opiniones contrarias a las expresadas en donde sea que escriban—redes sociales, páginas y foros normales, las formales y serias aún se salvan. ¿Corregiste a alguien en redes sociales? Unfriended. ¿Opinaste que el autor está mal y se lo demuestras? Cuenta deshabilitada.

El ejemplo extremo son gente como los postmodernos productores y directores de cine y series pop, que no se conforman con ocultar las opiniones opuestas, sino que las etiquetan de tóxicas, misóginas, machistas, y anti-diversas.

Personalmente creo una razón muy importante es que no leen nada, ni les interesa ni lo harán. Si no lees, no aprendes, no encuentras que hay más cosas que lo poquito que tu sabes. Si te cierras en tu circulito, en tu cámara de eco, rodeado solo de opiniones iguales a las tuyas, curadas por ti mismo, poco podrás hacer para darte cuenta cuando estés equivocado: ser influencer vale más que saber.

Pocas cosas evidencian tanto la ignorancia del pueblo como compartir una frase apócrifa.

En estos días no hay nada más fácil que copiar texto y pegarlo en Google, y ni eso, seleccionar, click derecho y buscar en G; ¡No hay pretexto!

El pretexto es nuestra aplastante apatía, siquiera por gastar 3 minutos verificando si Einstein—un físico teórico que revolucionó nuestra concepción del universo—en verdad dijo esa ridícula frase motivacional.

Si ni pueden algo tan simple, ¡por eso se tragan todas las fake news!

Como dice Jalife, “La gente no sabe nada”.

Qué triste, carajo.

fake Albert Einstein quote

Le rompí la madre a mi ladrón

[Tiempo de lectura 7 m]

Me intentaron robar la bicicleta, le rompí la madre al ladrón.

thou shalt not steal

Estaba dejando un paquete en la paquetería, siempre o la meto o la amarro, dependiendo cuánta gente dentro. Hoy la cola se salía del local, así que solo la apoyé en la puerta de vidrio.

Un rato después que entré, vi (el vidrio tiene estampas y no se ve todo) dos manos tomar mi manubrio y empezar a cargar mi bici para darle la vuelta. Salí, moderadamente rápido, tampoco con demasiada prisa—se perfecta e inconscientemente cuánto tiempo toma darle la vuelta a mi bici y empezar a rodar, y a cualquiera le tomará más que a mí—les di la vuelta dejándolos con la pared atrás, y…

Francamente no recuerdo que dije, el efecto adrenal ya estaba funcionando, pero sí le dije algo, un “¿qué carajos estás haciendo?” probablemente, y en lo que me veía, dejaba la bici y decidía si huir o no, mi paquete—una caja grande que traía en una de esas bolsas verdes que salvan al planeta /rollseyes—se impactaba con fuerza en su cara y cabeza desde arriba.

El golpe le resultó completamente inesperado, y mientras trataba de subir su guardia—subir las manos, nomás, para quienes no sabemos pelear formalmente—ya le estaban lloviendo derechazos de mi parte en los hombros y espalda media y baja, mucho más pues se agachó para protegerse la cara.

Desde acá lo interesante, pensándolo a posteriori, obvio:

Mis dos, tres primeros golpes fueron con el hombro a medias, y los sentí muy faltos de potencia para lo que la situación requería, “le tienes que pegar con todo para que no se levante”, cambié desde el siguiente golpe a darlos con la espalda, muchísimo más potentes. El neocórtex solo entró para recordarme que no debía intentar pegarle en la cara, pues el riesgo de lastimarme la mano y potencialmente arruinarme la pelea es muy alto, que preferentemente debía buscar los puntos blandos que no están cubiertos por hueso.

Por el rabillo del ojo veía según yo al de seguridad de la paquetería tomar mi bici.

El de seguridad y creo otros dos adultos—seguro al menos uno sí—me decían que ya le parara, que ya se había llamado a la policía, que ya venían, que ya déjelo joven, y más bien en tono de no vale la pena, realmente la madriza, que sí fue, no fue demasiado aparatosa. Eso y que ya no le estaba dando puñetazos, sino patadas.

¿Ya déjelo? ¡Pinche ratero de mierda! ¡Vuelves a agarrar otra bicicleta culero! ¿Cómo “ya déjelo”?

Le gritaba al tiempo que me volvía a poner a distancia de patín, y otro patín en la cara sin demasiado vuelo, apenas marcada, de rodilla para abajo en vez de cadera, pero con botas de casquillo.

Le atiné al pómulo, digo, y el chicotazo que dio su cabeza fue hermoso, el impacto causado con “tan poca” energía invertida muy aparatoso; recordar, soy ciclista, los ciclistas tenemos mucha fuerza en las patas, y el neocórtex también me recordaba no debía patearlo con demasiada fuerza, ni tampoco patearlo en zonas suaves—justo al revés que los golpes: muy sencillo le exploto un hígado o rinón con una bota así; una rodilla se la reviento. Por esto mismo insistían aún más en que ya lo dejara. Siempre tuve presente el que no debía dañar severamente.

Así, dos, tres, patadas al pobre cabrón en el piso. Tirado por mis golpes. El pock, spack de los impactos. “¡Ya joven, yo acá le cuido su bici!”.

Me quité, si lo mío no es la violencia, la violencia es el recurso del incompetente, dice Asimov, por algo así no vale dañar permanentemente a alguien, ¿o sí?
Pero regresé a darle una última patada, en la pantorrilla y con más fuerza. Todos nos hemos pegado en la pantorrilla. Imaginaos.

Y me volteó a ver en lo que los demás se le acercaban a decirle lo clásico, ya ves por ladrón, pinche ratero, bla bla bla, y de nuevo el puto coraje se me salía por los ojos y ¡qué me ves, hijo de tu puta madre! ¡vas a volver a agarrar otra bicicleta cabrón! [retórica intencional]. y me acerqué de nuevo y se encogió lo más que pudo, el miedo cerval evolutivo en sus ojos que bajó y volteó su cara de inmediato. La respuesta mamífera inevitable.

No recuerdo tampoco si las personas, o alguna al menos, lo urgían a irse, ya vete cabrón antes que te vengan a chingar los policías, me inclino más a según yo sí. Y es comprensible.

Metí mi bici, agarré mi paquete y me regresé a la fila a entregarlo—respirando intensa y sonoramente, la gente viéndome todos, viéndose entre ellos, murmurando las chicas “ya viste, ¡además está guapísimo!” y los hombres “ojalá mi esposa tuviera la mitad de hombre que él, ¡por Crom!”, ignorando que a Crom no se le reza, no se le pide—y lo entregué.
Salí y platiqué un rato con el de seguridad, en lo que esperábamos a la poli, y dos moto-polis-robocops (ya saben cuales) pasaban por ahí. Según se había ido a la vuelta el ladrón, les dije que iba a ver, fui en la bici y le pregunté al del hotel de junto y que estaba a la vuelta, y sí, ahí estaba tirado recargado en la pared. Intentó huir y hasta ahí llegó de la chinga que se buscó.

Regresé a decirles desde lejos, llegaron todos, qué pasó joven, su nombre, la bici, muy bien desea proceder… Encontramos una especie de inhalador junto a el, ya se había drogado, y la policía lo confiscó al tiempo que tomaban fotos de todo.

Una oficial me dijo que el problema son los de la fiscalía (es de las tres peores del país, la poblana), que como aparentemente está bajo la influencia, a los que están bajo la influencia los están dejando salir bien rápido, ni entran es más, y pues por ejemplo yo el otro día hice 14 horas para denunciar 6 atunes, me dijo… Le pregunté cuántos incidentes así atendía al día: hoy llevo 15, joven. No eran ni las 7pm. Solo en esa zona de la ciudad.

El número real de crímenes es muchísimo mayor que los reportados.

Eso y que según las nuevas leyes (leí por ahí creo, y me lo recuerdan en tuiter apenas), si tu bici no vale más de cierta cantidad entonces no es delito grave y, ¿no amerita cárcel?

Se habla con acciones, y yo siempre he dicho que la pinche fiscalía es una basura (yo mismo he ido a denunciar intentos de secuestro y suplantación de identidad y no hacen nada, literal nada), y que vale más romperle la madre a los ladrones que denunciar. Check y check.

Le dijeron que se fuera, quitándolo del lateral del hotel, lo pararon a la fuerza y empujaron para que anduviera, y con trabajos podía, el dolor ya le empezaba a llegar después de haberse quedado entre dormido e inconsciente. Y drogado.

Pues eso que digo, que está interesante como a pesar de estar siendo tomado por el límbico y el reptiliano, aún tenía presente que no debía dañar con severidad; matar, totalmente fuera de la cuestión. Eso, y el conocimiento de dónde sí y dónde no debía pegar para máximo impacto y eficacia—dentro de los límites que ya dije. ¿Dónde estará la frontera, esa que al cruzarla ya permite asesinar no solo a sangre fría, sino como hobby, de los videos de terroristas y narcos que plagan los foros?

Al verlo irse renqueando, pensé fugazmente en esperar a que se fueran las patrullas y round 2, pero solo fugazmente.

Me fui.

Se siente bien, muy bien, romperle su puta madre a tu ladrón. Se sabe mal, muy mal tener que golpear a alguien pues no somos más que simples mamíferos. Nuestra humanidad se ve mermada cada que hacemos algo así. Infortunadamente no tenemos el lujo del diálogo y la ley en un país tercermundista y en crisis, el nivel de impunidad en Puebla es mayor al 90%; el de resolución de casos menor al 5%.

Tiempo después, después de notar los tatuajes de presidiario que tiene, y ver que no está en nada mala forma, nomás verle los brazos, encima de tener como diez años menos que yo, me veo en el espejo y me siento poderoso. Yo lo tiré. A madrazos. Yo le partí su puta madre a mi ladrón. Sin ayuda de nadie y sin conocimiento práctico real de cómo pelear (por eso aquello de los primeros golpes faltos de energía, de técnica, de saber por práctica cómo se debe golpear).

Yo.

Viendo todos los comentarios en tuiter, si lo hubiera desnudado y quemádole sus ropas, sería un héroe influencer de primer nivel, más grande que los más grandes influencers desde probablemente 1870, me harían memes 6 semanas y todas las chicas me mandarían solicitud… en el Tinder, pero solo contesto en el Instagram. A mí no me costarían trabajo las Yuyas. AMLO y la 4T (que debería ser mayor T, faltó la expropiación petrolera y la venta de los bancos) me pondrían una estatua en bronce en la cima de la pirámide más alta de Calakmul, para que todos los que lo lleguen a visitar en el maldito Tren Maya puedan admirarme, y la neta ¡qué mal que no lo hice, jaja! ¿Se imaginan los titulares? “Héroe Nacional, ciclista, madrea, desnuda, y quema la ropa de un ladrón”. Mi nombre sobrepasaría los Brayans y los Ikers, Santiagos y Mateos… Pero I pass the test! I will diminish, and go into the West.
A lo que iba, que para empezar ni se me ocurrió, y encima dudo haberlo hecho pues asco—razón más para no pegar en la cara y evitar la sangre que sepa si está contaminada de ébola o algo o no (y se van alv todas y todos las y los postmodernas y postmodernos que digan mi comentario es clasistx).

Otro tipo de comentarios que me sorprenden muchísimo—y ni tanto, la gente no sabe nada—son aquellos que argumentan que ni estaba armado, que se ve bien debilucho y más pequeño que yo, que es un niño, que se ve que estaba borracho, que porqué presumo mi gran hazaña, que falto de atención… Oigan, gente sin cerebros, o sea que solo si está más fuerte, grande, viejo, y armado que yo, y encima me acuchilla y mata, ¿vale la pena la defensa y de lo contrario está bien que nos asalte?
Neta, están imbéciles y solo opinan porque tienen internet.

Y cada vez van a estar peores nuestras ciudades.

Por supuesto sé la culpa en gran medida es de la crisis económica y geopolítica en la que está metido el mundo, y la corrupción y la desatención absoluta del pueblo de México, pero igual ustedes—pinches rateros—pueden escoger otra cosa, y ya están muy cabrones matando a todos por los $200 que les dan por nuestros relojes y celulares, para poder seguir comprando su maldita droga—conste que sabemos la drogadicción es una enfermedad y como epidemia deberíamos estarla tratando; son pacientes, somos humanos tanto e igual que yo y que cualquiera (en este universo nadie es especial).
El problema táctico de siempre es de dos partes, una que la gente rehuye a la agresión por naturaleza, es nuestro instinto y punto—somos descendientes de los cobardes, de los que huyeron, puesto que era mejor huir aunque fuera el viento, que quedarse y encontrarse al tigre, esos fueron los más exitosos evolutivamente hablando—nadie se metía, dos se acercaban con las palmas extendidas, el gesto pre-homo de paz, todos los demás en anfiteatro. Y otra que los ladrones no pelean limpio, son montoneros y usan armas. Pues el pueblo es igual y también puede pelear sucio: los que podemos nos defendemos. Y aunque podamos, y a los que no puedan, los defendemos entre todos.

Hay que chingarle y uno le está chingando, y nos están chingando; el atropello del robo—cualquier crimen—deberá ser castigado por el pueblo, de manera individual y absoluta, en lo que nuestra fiscalía y nuestra ley se ponen al corriente.

Blade Runner: Love Scene

[Tiempo de lectura 2 m]

Everyone complains about the lack of chemistry between Ford and Young, thus they argue Deckard and Rachael’s love is forced, underacted and dull: It’s not.

They don’t love each other.

She knows he’s investigating replicants—that’s certainly the rumor on the nets—and she suspects she’s one. Imagine what it took to convince herself to go ask for his help.

Taffy Lewis – Blade Runner.

Picture the scene at Taffy Lewis’: he calls her… and comes across as a creepy stalker—at best.

So, overcoming her fears, she shows up after breaking on his apartment. He insists—in that she’s a sixus—and backs down when he realizes he’s being an idiot, but acting as if it were a tiring and difficult thing, because he’s actually bothered by her presence, her imposing on his routine.

Remember, Replicants are like any other machine; they’re either a benefit or a hazard, so she’s below human to him. Is this so difficult to grasp, must it be written down?

She’s a machine that looks like a gorgeous girl. He proceeds to abuse her a bit. She’s complaint.

Add that he’s frustrated and hates his life, he has no friends, he’s powerless before his ex-superiors, and hits clumsily and rather aggressively on any woman he gets to talk to—as evidenced.

He took the chance to have sex with a beautiful and willing skinjob. Hard.

Rachael - Blade Runner.

Rachael – Blade Runner.

You can even say she has anticipated the most probable possibilities, and assumed payment were most likely to be required. Of course, in this post mortem world, suggesting that would be the same as saying he raped her.

And there’s also another reason: you’re so used to chemistry in movie couples, that your brain falls utterly to grasp the concept of a much more realistic lack of chemistry between strangers on their positions.

I’ve always found their “love” scene quite correct.

One more kiss, dear.

Game of Thrones

[Tiempo de lectura 5 m]
Fantasy landscape.

¿High fantasy dónde?

Game of Thrones era genial, inesperada y compleja, con personajes interesantes que morían y fallaban… hasta que se acabaron los libros y cayó en lo común.

Qué basura el nuevo Game of Thrones.

Lo han convertido en una telenovela predecible para retrasados, justo como todo lo que Hollywood hace, pues es lo único que saben hacer, y el público no exige más (nomás ver como babean por la basura que escupe Disney Star Wars y Disney Marvel cada dos o tres meses). Es ya una historia común copy-pasteada que solo va palomeando los puntos que “debe” cumplir cualquier historia de cuarta de tal o cual género, acción, terror, y medio fantasía en este caso. El problema es que estas historias de cuarta generan la millonada y dominan el mercado, entonces todo debe imitarlas.

Nadie de importancia o inesperado muere desde la temporada pasada, ¡porque fans! La batalla de Helm’s Deep fue completamente anticlimática y plana porque no supieron que hacer con los conceptos de high-magic que se atisbaban en las temporadas anteriores; los white walkers y su rey son enemigos de relleno, genéricos—enemigos de superhéroes—en vez de la promesa de algo interesante (el rey resiste fuego de dragón, pero no acero especial, no trae ningún truco que no le hayamos visto antes, y muere a la primera, ajá). Bran y sus cuervos se sientan a esperar (wtf?! ¿Para qué volaron en primer lugar?) “Dany” gimoteando como princesa de Disney al montar su dragón es patético. Defiendan las muertes de la niña Mormont, de Beric, de Jorah, anden. Ahora defiendan la del rey del invierno vs River Tam y los reavers… también con un truco ya visto.
Todas las batallas (porque obvio son varias, una por protagonista) fallan en continuidad y los zombies no-muertos orcos son los clásicos enemigos de las películas chafas de terror que atacan de a uno por vez (Theon en particular). Varios personajes se teletransportan porque plot.
Vaya, hasta el CGI se quedó corto, noten las varias escenas del rey y hay algunas que parecen props y otras CGI. Ni hablar de los efectos chafísimas y genéricos de audio, y la menos que mediocre música utilizada. Dirán que eso no es lo importante, pero esta serie se ha caracterizado por una producción bárbara, y ahora ni eso. Para comparar.

Es que, en serio, Ned, los Stark, los Martell, las bodas, las batallas, la del Blackwater, las traiciones, cuando se muere tal y cual, cuando van aquí y allá, todo lo que sucede, años advirtiéndonos que el invierno ya viene, las vistas de reojo a los white walkers, al rey de las nieves, ¿será un Stark?, ¿hablará y nos contará sus motivaciones?, todo lo que pasó e imaginábamos que pasaría, todo eso, para la porquería de batalla final contra los zombies de basura que nos entregaron. ¿Neta no lo ven? ¿Ya están vueltos mermelada sus cerebros gracias a las películas de seres invencibles, que vuelan y disparan rayos de los ojos? Por cierto, John Aegon Snow Targaryen es quien debió haber librado la última batalla; ¿se acuerdan que lo revivieron?
¿Se imaginan que reviva? ¡Jajajaja!

Game of Thrones terminó en la 6ta temporada—incluso antes, quizás ya desde la 4—inconclusa igual que los libros, y de ahí en adelante es para fans de lo barato y malhecho, para llenar el hueco nomás; le decía a un amigo que es el efecto Prometheus, Revenge of the Sith. Basura en un envoltorio hermoso.

Las películas de superhéroes lo han arruinado todo, y maldita la hora en que a Martin le dejó de dar la gana escribir—por otro lado, ni él supo como terminar su estúpidamente ambiciosa serie.

Podría detenerme punto por punto de los nuevos capítulos y explicarles porqué todo está tan mal, pero si no lo saben ya, jamás lo entenderán; si tus gustos son básicos, te hace falta mucho para cambiarlos, y cuando los cambies (a fuerza de leer), entenderás tú solito porqué todo está tan mal. Sería una pérdida de tiempo, pues.
Si te interesa elevarte de la basura, empieza por tratar de detectar plot holes, dei ex machina, y fallas de continuidad en la narrativa ¡porque plot! Como ejemplo, cuando Mary Sue Rey Skywalker Palpatine aparece pilotando el Halcón es porque el plot lo requiere, pero es un non sequitur, no sigue del argumento y la trama, simplemente aparece ahí. Otro ejemplo muy fácil y lleno de estos tumores es todo lo escrito por J.K. Rowling… ahora que si crees que Harry Potter está bien escrito, pues ahí el problema, no sabes leer y distinguir lo mencionado. Trata.

Otro punto importante es el cambio de personajes: uno entiende que la serie es para las masas, no para los fans de los libros, pero caray, ¡mantener un mínimo razonable de parecido entre personajes! ¡Leer los pinches libros antes y llevar notas!
Euron es una sombra marica contra el personaje del libro. Euron es uno de los más malvados y misteriosos personajes de GoT, vivió en el exilio (por haber violado a la esposa de su primo o algo así) navegando (su barco, The Silence, es tripulado por mudos… que les arrancó las lenguas para que no hagan ruido), ha ido y salido vivo de Valyria—igual, la del libro, y no la mariquez de HBO, Valyria la maldita—de donde obtuvo el cuerno—so Middle Earth—para controlar dragones y una armadura de acero, duh, de Valyria. Euron está loco, cree que puede convertirse en dios.
Neta que insulto el Euron del show, es la peor adaptación de cualquier personaje de cualquier libro a la pantalla, de la historia. Ugh, la escena con Jamie y Cersei, ¿albureándolos? ¡Ugh, King’s Moot! En el libro es épico, todos los Greyjoy en reunión en una playa gris y con riscos, dentro de las ruinas del esqueleto de un leviatán que un rey Greyjoy pasado mató, Euron llega con el cuerno sonando—Dragonbinder—el peor ruido que nadie jamás ha escuchado, y su navío emerge de la neblina…

I am the drowned god.

No entiendo, se supone deberían mantener un mínimo razonable de similitud con los personajes originales, ¿por qué cambiarlos hasta el punto de ser otros personajes por completo que solo se llaman igual por relleno? Ya mejor ni les digo nada de Arya.

Porque fuck you.

Yo leí algunos de estos libros hace mucho, y por ello fue que en cuanto vi el primer rumor que HBO la filmaría, la recomendé muy emocionado a mis amigos, obvio todos me consideraron loco y hereje, “¿Dragones y reinos y espaditas y magia? No, gracias.” me decían, y les insistí tanto que fueron en contra de sus gustos regulares (la fantasía en literatura es para nerds, ¿cierto?) y acabaron enamorados de la serie. Así, igualito, les digo que ya se convirtió en basura y no vale la pena verla más.

Ned Stark

Fuck you, Hollywood Neflix Amazon Disney HBO.

Al menos las de Marvel son good enough; jamás pretendieron ser más que las películas palomeras y entretenidas, aunque llenas de errores y guiones pobres, que son: máquinas de hacer dinero gracias a gente que no sabe discernir—ni le importa—entre una buena historia y algo al aventón para niños. Game of Thrones sí era algo distinto y muy chingón.

Game of Thrones.

High fantasy, sword and sorcery.

Qué lástima.

Hasta la 6:
****
Después de la 6:
*

Spin-offs por personaje y trilogías, cada uno peor que el anterior en 3, 2…

Los Anillos y la Humanidad

[Tiempo de lectura 12 m]
Anillos varios.

Nine for Mortal Men doomed to die…

De niño me leía los Conan y los libros de Lobsang Rampa, Cartas de la Atlántida, Las Carrozas de los Dioses, junto a Verne, Twain, literatura universal, Sindbad y los cuentos de Sherezade… ¡Uff qué enciclopedia genial era El Nuevo Tesoro de la Juventud! Y ni se diga de Mundo Submarino, y otras que… bueno el post no va de las enciclopedias que leí de niño.

Bueno, gracias a esas lecturas (no las enciclopedias) y a mi abuelo materno, yo creía en el poder de los siete rayos, los signos zodiacales, la sabiduría milenaria, los maestros iluminados, los viajes astrales, Mu, Lemuria y la Atlántida.

Y, ¿por qué no, si era justo eso lo que leía? Era apenas un niño; ustedes, al contrario, no tienen pretexto para sus creencias paleolíticas. Liberarse de la religión es más fácil si se lee mucho desde niño. Uno se da cuenta lo pésima, mal pensada y peor escrita que es la biblia—cualquier libro sagrado—y va encontrando similitudes sospechosas por todos lados, sin contar que en cuanto se descubre el método científico, todo falla las pruebas más simples.

Además de los libros y cuentos, las películas ochenteras de aventuras eran una delicia. Los dioses del Olimpo, los heroicos semi dioses, las hermosas diosas y heroínas, stop-motion. Y por si fuera poco los libros de geografía y las revistas sacaban especiales de gemas y joyas parecía que cada semana. Las joyas eran—y jamás han dejado de serlo—algo raro y hermoso, fascinante, que nos habla en un nivel muy profundo.
Perdí una hermosa aguamarina, y aún conservo un pequeño rubí rosado que me regaló mi abuelo paterno; siempre quise una esmeralda.

Supongo hay cat-persons, dog-persons y ring-persons. Me han gustado desde que tengo memoria.

De mis primeros uno de esos apilables de pareja, en sterling (92.5% plata) mexicana, que compré en Guanajuato en el Cervantino, porque amigas, supongo, y otro me parece recordar de mujer desnuda. Se nos dice nacos, lo sé.

Luego tuve uno triple entrelazado prácticamente de alpaca o una plata muy chafa que se ponía amarilla. Igual uno martillado, misma plata “de Taxco” chafa. Aprendí que los anillos de plata decentes no estaban en los stands de las ferias y tianguis.

Después tuve algunos de colores de tejido plástico sintético, chillones con diseños geométricos en blanco, no feos, pero… plástico.

Mi difunta prima Jazmín me regaló—medio a regañadientes, y cuando estaba viva—uno de dos que se compró en Taxco, el feo obvio. Siempre me quedó enorme y en ningún dedo bien, y apenas hace unos meses en 2018 lo llevé a ajustar con Giovanni (¿Geovanni?) en Manos de la Tierra, que por cierto pan comido para él; es un orfebre nivel máximo.
Es algo muy sencillo, una banda tradicional angosta con estampado tipo sello, nada demasiado artesanal, y más bien genérico, y por ambas razones ni me lo pongo.

Anillo de plata con grecas.

El de Jaz :'(

Conocimos los Swatch Bijoux, anillos hermosos de acero inoxidable, de diseños muy pop y eye-candy y fashion, con la manufactura perfecta tan atractiva y satisfactoria que solo las máquinas pueden lograr, y con nombres absurdos y ridículos igual que sus relojes—Virility, válgame. El de grecas era del diario—no entiendo ahora como pudo gustarme algo así; no representa nada para mí, aunque ahora me entero el diseño es una greca griega (un meandro) muy tradicional. Aún lo tengo, y a la venta, tengo años de no usarlo. Era de la SCT.

El elegante—el Virility, ugh, del que también compré en su momento el brazalete—pues para salir de antro con la banda. Igual aún lo tengo y en excelente estado; nada fácil con un anillo de espejo. Dejé las fiestas fancies hace mucho, pero a final de cuentas aún existe porque shiny! Es sin duda el más superfluo, el más banal; es solo un adorno brillante.

Luego tuve uno que entonces me parecía hermoso y que me quedaba / representaba en su momento, o eso creía: en retrospectiva uno siempre ha sido en realidad como es ahora, y no entendemos mucho a nuestros selves pasados. Digo que uno igual Swatch de acero, una banda con pasta negra formando olas negras y plateadas: el mar. La pasta obvio al final se rompió de un pedazo.

La idea, esa conexión oceánica aún la tengo, siempre la he tenido, pero negro—pasta, plástico—con el plateado clínico, azulado, e inhumano del acero inoxidable, ahora considero ridículo y exagerado, poco realista—si acaso la joyería pueda ser realista. Así que lo vendí. Además en retrospectiva parece tribal y ugh.

Por ahí también compre un par de argollas de rodio (o chapadas en rodio, jamás supe) marca Nice, más bien para ayudarle a una conocida que vendía: eran bandas huecas (o daban toda la impresión de serlo), con un plateado grisáceo agradable, pero pues chafas sin más.

Anillo banda de rodio.

Así, pero de rodio; este es plata.

Dejé de usar anillos durante mucho tiempo, quizás de repente el elegante—pues lo nuestro era salir cada fin, o en alguna pasarela de Self Imagen—pero jamás dejé de buscar alguno que me gustara medio de reojo; el Swatch de grecas fue el último que usé en serio.

Años después, apenas de hecho en 2018, encontré uno en Tierra Madre, una joyería artesanal en la calle que da al callejón John Lennon en Puebla (la que no es de Geovanni), de latón y según plata (pero me parece que es muy impasible la aleación para ser plata—ciertamente que 925 no es, pero eso me preocupa muy poco, solo me gustaría saber exactamente qué es), que me gustó muchísimo y tuve que pedir en un tamaño adecuado. El latón va manchando los dedos conforme se usa, un par de capas de varnish de uñas hace el truco, pero temporalmente. Es engorroso, huele feo al inicio, y me hace evitar usar un anillo que me gusta mucho. También va opacando su hermoso brillo con cada uso y hay que limpiarlo ligeramente de nuevo; así son las aleaciones de cobre.

Los anillos en el fondo son solo conchas de mar, piedras encontradas al caminar. ¿Por qué desde antes de ser homo sapiens ya nos gustaba tanto la joyería?

Sí, antes que a algún sofisticado neandertal se le ocurriera amarrar y colgarse la primera piedra, concha, e inventara la joyería hace más de 100 mil años, eran justo las conchas y las piedras lo que los homínidos de antes guardábamos y valorábamos—recoger conchitas es aún una actividad obligada en la playa, y buscar por alguna piedra hermosa en el río, en la montaña, algún cuarzo en la gruta, una necesidad genética.

Las particularmente hermosas, representaban incluso tótems, eran talismanes contra el hostil e inexplicable mundo. Y, ¿por qué no?, usar su poder—un poder psicológico y social, que no físico—a nuestro beneficio e inventar la religión de paso fue una consecuencia natural.

Los anillos al ser una evolución de las joyas naturales más elementales—al ser más complejas y sofisticadas, pues—tienen el poder adicional, al de la protección de un amuleto quiero decir, de ser avatares de una faceta de su dueño—de su portador, en el sentido más literal; de una faceta de su vida.

Así, nos damos el lujo de asignarle un valor adicional, espiritual, a lo material. No sea que nos demos cuenta que en realidad simplemente nos gustan las cosas brillosas y bonitas, como los animales que somos; nunca nos ha gustado que nos recuerden de donde venimos. Los changuitos que quedan son lo suficientemente distintos a nosotros para haber librado nuestro exterminio, no como los otros homo—humanos.

Si nos esforzamos en asignar valor esotérico a lo superfluo, ¿no significa esto que en realidad el objeto tiene más valor que el material? ¿Para su usuario?

Hace como un mes, un artesano cubano que conozco me vendió uno de carey. No me enorgullece particularmente; el anillo es hermoso, eso sí. Pero es que para mí, el carey se ve a infancia, a las pulseras que mi madre y sus hermanas tenían; antes el carey era muy común.
El anillo del diario—pero auténtico—ideal.

Anillo de carey.

Anillo de carey.

Seguí buscando alguno, medio inconscientemente, y de repente con ganas de encontrar, nada fácil pues hay miles online; el problema es que entre tantas opciones encontrar uno que “te hable” no es tarea sencilla. Incluso mejor diseñé y dibujé uno—de olas de mar imitando un estilo japonés muy característico, basado en una raíz de árbol que mi hermana pintó—que algún día le daré a Geovanni para que me haga, igual le llevaré a engarzar mi rubí. Tal vez.

Ola de Hokusai de raíz.

Entonces, encontré de casualidad unos Otomanos hermosísimos, sacados sin ninguna duda directamente de lo Persa, Moro, Élfico, del medio oriente, de la ruta de la seda, de los palacios llenos de almohadas—y el mundo feminista y post-moderno me perdone—harems y… odaliscas, concubinas de vestidos vaporosos y joyas dignas de robar. Se ven en el las escafandras que usaban los buzos del Nautilus, y los barrocos trajes espaciales pre-plaga de antiguos ultranautas—steampunk victoriano.

Vi mil modelos, con mil diseños y filigranas y encajes, y cota de malla real, con aguamarinas, amatistas, ágatas, ónices, zafiros y su azul mar profundo en el que te pierdes con facilidad, ámbares y su calidez que huele a nuestros bosques y humanidad perdidos, esmeraldas que prenden con la luz del color de la espada láser de Luke en Jedi—en Return of the Jedi, obviamente—granates con su recubrimiento de “brillo innatural” sobre el rojo cereza de sus centros. Vi anillos que antes seguramente estuvieron en cofres del tesoro en Diablo y anteriores RPGs… y posteriores, en Dragon Age también. Vi anillos que de tener tantos, por fuerza le han robado al Rey Conan. Vi gemas que Lindenbrock cortó y pulió a partir de los cristales brutos que iban recogiendo en su descenso, que luego Axel pondría en los dedos de Gräuben. Vi esmeraldas que al fin algún ladrón logró—aún no se sabe como, pues se transformaban en piedra al abandonar el pantano—llevarse del Oráculo Esmeralda de Krull. Vi tres anillos para los Elfos, siete para los Enanos, y nueve para los mortales Hombres condenados a morir.

Quiero decir que encontré el anillo de un nerd real, uno que jugó noches interminables D&D—y aún conserva sus dados—que vio todas las películas y leyó todos los libros mientras jugaba y aprendía a hablar en Basic en la Commodore 64, que sabe porqué Tolkien es malísimo, Lovecraft bueno, y Matheson excelente, que le queda claro el problema actual de las películas y series es el de Superman II: The Richard Donner Cut. Uno que odia y ve con shock, incredulidad y desprecio la enorme mayoría de películas y series de fantasía y ciencia-ficción modernas. Y entiende y puede explicar el porqué, aunque sus interlocutores normalmente carezcan de las bases o el interés para seguir el hilo—porque plot y dei ex machina son suficientes para las masas que babean Marvel y Star Wars. Vaya, un Nerd, no la mariquez actual (¡todo es una mariquez actual!) del cool nerd que en realidad es un poser ignorante como un youtuber, que cree Stranger Things y Tarantino son cosas de nerds; un Nerd es una enciclopedia. Y ha leído varias completitas.

Después de una muy difícil selección por eliminación (la manera más fácil de seleccionar siempre es eliminar lo que menos te gusta), editar imágenes para comparar, y hasta pedir alguna opinión ajena y objetiva, que duró días, me decidí por este que tien/ ¡uff, se miraba una absoluta belleza, una literal joya!

Directo de Estambul—Bizancio, Constantinopla—Turquía (username checks out), resultó aún más hermoso de lo que asumí, superó todas mis expectativas.

Es una cosa digna de verse; una joya en todo el sentido de la palabra, una piedra hermosa, un amuleto y talismán, la prosopopeya de un nerd en un anillo, y la verdad es que estoy feliz como el niño chiquito que en el fondo soy—otra faceta—con mi asombroso anillo de esmeralda.

Después de usarlo unos días, está formado por dos hojas de filigrana soldadas (más la corona y gema—que más bien es zirconia cúbica), que resultan obviamente mucho menos sustantivas que algo sólido, o con la filigrana descansando sobre algo sólido, y se dobla y abolla muy fácilmente; cualquier caída sería su ruina. Además que a pesar de lo que el vendedor me dijo, más bien es talla 10, está raro por que por su forma queda muy bien y no se cae, pero las medidas dicen otra cosa. En fin, que aún estoy dentro del tiempo de devolución sin costo y lo sigo evaluando.

Justo después compré uno de bronze y plata, esmeraldas y zirconias, que supuestamente sustituiría al Otomano cuando lo devolviese, pero resultó además de latón y zirconias cúbicas (que, insisto, el material no importa, el latón es igual al bronce excepto en color, las zirconias brillan casi tanto como un diamante y son usadas para remplazarlos con regularidad), una talla más grande y la verdad es que se ve bastante peor que en las fotos originales; afortunadamente lo de la talla y pude devolverlo sin problema. De Turquía también.

Compré ese porque ganó entre otro de plata tallada, igual Turco, todos Turcos, con motivo floral que hubiera mandado pedir desde antes, en vez del que no me quedó ni gustó. Veremos que tal cuando llegue.

¿El siguiente? Quizás uno de galaxias espirales (si me conoces dirás “¡obvio!“) o uno realizado a partir de una moneda, una rupia de plata hindú. Ya todos saben la importancia de las rupias… en los videojuegos, ¿cierto? Aunque el de la rupia si me pareció algo caro en 2 mil pesos; por otro lado, hacer anillos a partir de monedas no es cosa sencilla. Aunque yo creo que ya ninguno, esto era antes de pedir el de piedritas que regresé, y el de plata tallada.

Tips para comprar anillos.

Artesanal > industrial.
No te compres uno a lo menso, ve otros, otros días. Recuerda que los anillos industriales, genéricos—anillos de mall—los puede comprar y de hecho los compra una cantidad enorme de gente, y al menos a mí tener algo que tienen todos no me interesa. No entiendo a esos que usan joyería súper fea y genérica, ya sea artesanal o industrial, ugh, ¿qué no ven la porquería mal hecha en la que tiraron su dinero?

Que te quede.
No solo de talla, sino que el diseño sea algo que tenga relación contigo. Colgarse algo solo por adorno, es solo un adorno banal y como ya dije, no está mal, pero tus piezas pueden tener significado ulterior para ti. Comprar un signo metalero de acero inoxidable chafa, solo dice de ti que eres joven e ignorante, mientras que un anillo de bambú con ámbar incrustado tiene más interpretaciones posibles.
De talla es preferible que quede algo suelto a muy justo.

Ser original es imposible; hay que ser auténticos entonces.

¿De qué material?
Las aleaciones de cobre—el latón y el bronce—manchan verduzco (cobre, duh) dependiendo tu PH pero más bien siempre manchan algo. Y van perdiendo el brillo a lo largo del día y más bien luego luego—se pueden pulir muy fácil a prácticamente espejo y se ven hermosas—pero el que manchen es importante. Estas aleaciones son las que han estado con nosotros el mayor tiempo, son metales pre-industriales, y por tanto más cercanos a nuestra humanidad perdida.
La plata 925 (llamada sterling) tiene menos plata (0.25% menos) que la 950, lo cual es ridículamente poco, así que no caigas por esa falacia. La 925 de hecho se desgasta menos y se mancha menos que la 950; resulta que la 950 al ser más plata es más suave y por tanto más fácil para los artesanos de trabajar y por eso ellos dicen que es mejor. La plata siempre tiene cobre y también mancha la piel un poco, sobre todo si está pavonada, y también pierde su brillo muy rápido, y aunque es igual facilísimo pulirla, ten en cuenta que cada pulida te llevas algunas capas atómicas y solo estás adelgazando innecesariamente tu pieza; si quieres algo que brille mucho dale al acero inoxidable, que al ser más duro pierde menos su brillo.

Con los de materiales orgánicos—madera, ámbar—hay que tener más cuidado pues son más frágiles, y de cualquier manera duran mucho menos que uno de metal.
Los de piedra—como jade—son particularmente de cuidado: se te caen una vez y adiós.

El material en realidad no importa mucho, siempre y cuando sea duradero. Considera además como se verá después de años de uso; uno hecho de alguno de los metales suaves, gastado e indentado, tiene más encanto que uno de acero inoxidable con desgaste similar: en el artesanal el desgaste es esperado y natural, en el industrial es una traición de nuestras factorías al fallar en permanecer perfecto por siempre. Es curioso, hace años pensaba lo contrario, que los de acero eran superiores precisamente por ser un metal más duradero.

¿Dónde comprar anillos?
Los stands de las ferias grandes, y no artesanales—esas que venden puras mexican chinaderas, que en español significa “basura para los gringos”—tienen invariablemente plata muy chafa. Mejor ve a una joyería artesanal en el centro de tu ciudad, o feria artesanal; si vives en destino turístico tendrás muchas más opciones. O cómprate uno en algún viaje: esto crea, fija más bien, un recuerdo muy fuerte—de se asume algo padre, aquella vez que fuimos a…—que experimentarás cada vez que veas el objeto.
El recuerdo será algo placentero hasta que, gracias a la pinche vida, se convertirá en doloroso. Asignar una ocasión a un objeto es un ejercicio mental de memoria muy útil.

El tamaño.
En general, deben quedarte justos pero no apretados, y de mañana aprietan más que de noche. Con anillos grandes y especialmente los que son más anchos y pesados de frente, es buena idea considerar medía talla más para incrementar la comodidad y usabilidad. El contra es que quedará ligeramente suelto y—dependiendo del diseño de cada anillo, obvio—se notará como movimiento de la pieza y te resultará algo preocupante, aún así es mejor acostumbrarse a un poco suelto (y media talla es menos de medio milímetro, no es suficiente para que el anillo se te salga), que sufrir un anillo grande y ligeramente apretado que resultará incomodísimo y casi nunca te pondrás. Probando es la única manera.

Hice este post por mi nuevo anillo, así que, ah, ¡el precio! La verdad es que bastante menos que lo que cualquiera pudiera imaginarse; de hecho hice la cuenta por curiosidad y mis anillos promedian menos de mil pesitos. Los Swatch han subido mucho de precio, incomprensible pues son producidos en masa y de acero, pero pues el odiado branding y mercadotecnia a fin de cuentas, contra lo que “realmente” representa la joyería, si hago el promedio con lo que me costaron en su momento, el promedio da poco más de 600; nada demasiado ostentoso, que es algo imperativo para mi, por mi forma de vestir, gusto personal, estilo, etc.