Las ánimas del Día de Muertos

[Tiempo de lectura 6 m]

Cementerio de pueblito.

Siempre me ha gustado—si fuese yo un escritor, si supiese escribir—empezar las historias en medio de la acción: “despiertas en un campo polvoriento, tanto que no puedes ver más allá de un par de metros, estás rodeado de muertos, ¿guerreros? ¿Un campo de batalla? Te levantas, o intentas hacerlo y te das cuenta que…” es un comienzo genial para una campaña de D&D; quizás la técnica también funcione para algún cuento corto.

La cosa es que varios amiges (perdón, así se tiene que hablar ahora a riesgo de cometer un gafe terrible) me han sugerido que debería escribir un libro, una novela de Ciencia Ficción por ejemplo. Los ilusos creen que sé lo suficiente y que no haría tan mal papel.
El problema es que sí, me gusta escribir y me imagino haciéndolo, me imagino algún personaje, alguna situación, pero muy por encimita, y no tengo ni idea del tema. Dejando de lado la historia general (astronauta supera infinidad de problemas en Marte, cuenta chistes cada cinco minutos, todo mundo cree es una buena novela), no sé ni siquiera si sería una novela o cuento corto, o algo real tipo Miller y Bukowski, que bueno, esos no tenían pena para escribir, o les importaba muy poco lo que sus amistades y conocidos pensaran de ellos. Yo no podría.
Digo, no sé ni que forma tendría, de que trataría, nada.

Y por eso me vine al cementerio, para ver si el tan trillado cliché de la inspiración funciona. Casi es medianoche y desde el lugar que escogí—una cripta deshuesada y resquebrajada, con la leyenda ya borrada por el tiempo—puedo ver el árbol de la bruja del tesoro de Tom y Huck, así que puede ser que algo haya de cierto en el cliché.

¿Saben quién si escribía bien sobre cementerios? Uno que narraba de la cruz de hierro maldita, y las ánimas que se oían desde afuera de la casa—justo en esta época, en su cuento. ¿Cómo se llamaba? Y hay muchos, unos pueden lanzar una retahíla de calificativos descriptivos y con un gusano, una puerta a otros mundos, y algún continente perdido salen del paso. Otros echan mano de extraños ángulos de profundidades espaciales insondables. Pero no puedo recordar a ninguno ahora, y miren que los he leído a todos.

No importa, la cosa era encontrar inspiración, no recordar viejas lecturas, que para leer ya tendré tiempo cuando regrese a casa.

Puedo discernir, ahora que mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad, como los espíritus y fantasmas comienzan su procesión: van a visitar a sus vivos, hoy es día de todos los santos me parece, siempre me confundo un poco con esas fechas, ¿es el 1 o el 2, o el 28?, a ver que hay en sus ofrendas, a ver que ha pasado desde que ellos faltan. No es que entiendan gran cosa, todo mundo sabe que los fantasmas de los vivos, los muertos, son tontos; algo se pierde en la muerte, el neocórtex no puede con ella, la densidad de información que manejamos en vida no cabe en nuestras futuras ánimas vaporosas, y por tanto solo recordamos a hacer lo más común: caminar, donde vivíamos, nuestros parientes. Y particularmente en este día—los muertos pueden vagar cuando quieran, pero entre más viejos más olvidan—y gracias a la fiesta enorme, la rebambaramba que hacen los vivos en estas épocas, es que se les facilita escuchar y se paran más bien a ver que tanto alboroto, y después de titubear desconcertados comienzan su penitencia hacia sus casas.

Y no podía uno esperar otra cosa, ¿no? De que son tontos, quiero decir. Al morir algo tiene que cambiar, si no estamos para creernos tanta sandez de las religiones principales; uno muere y con ello muere uno, y solo queda la sombra de lo que uno fue.

También esta es la razón que se vean fantasmas en todos lados, y el que tenga gatos sabrá de lo que hablo. En principio uno pensaría que deberían estar solo en los cementerios, cerca de sus cuerpos, o bien en donde murieron, si es que murieron una muerte trágica, pero no: andan por todos lados. Es que salen de visita y a veces no les da por regresar a sus cementerios y se quedan por ahí, en sus casas o a medio camino, y así se van perdiendo poco a poco, por eso nadie sabe nunca que es lo que quiere un fantasma. Esto y lo que ya mencioné que son medio simples.

Se me olvida el tema, ¡si les digo que escribir no es tan sencillo! Ajá… Inspiración. Para escribir un libro, ¡qué risa! Como si fuera la cosa más fácil del mundo. Como creo haber mencionado, la Ciencia Ficción me gusta, y quizás me saldría algo decente, aunque mis estándares no son blockbusteros, o sea escribir Star Wars cualquier bruto puede; escribir Lem solo él podía, y dejó de poder. Tal vez algo más sencillo sea una colección de cuentos cortos, de ci-fi y de terror, de realismo mágico.

Caray, no había notado que además de ver a los muertos surgir vaporosamente y a jirones (esa palabra es obligada cuando se escribe de los muertos) de sus tumbas, también es posible escuchar a las ánimas penantes, sus lamentos largos ululan, han dejado de ser voces humanas hace mucho, tan solo son notas largas y lastimeras que se pierden en el follaje y en la tierra. ¿Qué querrán decir? Por más que les he estado poniendo atención, no logro discernirlo.

¿Será que estén preguntando direcciones? Digo, por mucho que estén muertos y tengan una consciencia muy limitada por falta de pensamiento superior, no creo que les haga mucha gracia despertar, de noche, encontrarse con su cuerpo etéreo, y encima no tener ni idea de que se supone deban estar haciendo. Quizás las quejas solo son porque desean volver a dormir.

¿Cuánto tiempo durará un muerto hasta que muera de verdad? O lo que es lo mismo, ¿cuánto tiempo vivirá un fantasma?
Se tiene noticia de fantasmas muy viejos, seguro que tu ciudad tiene uno con tres o cuatro siglos de historia. Sin duda habrá algún fantasma prehispánico por ahí… Aunque no, los muertos prehispánicos se iban al Mictlán y a Xibalbá, y por esto es que no tenemos que sufrir a los antiguos emperadores Mexicas y Mayas, quejándose aún de los Españoles. Seguramente. O, ¿a ver que alguien me diga ha visto un fantasma prehispánico?

Los recién muertos sí que pueden comunicarse con los vivos. ¿Cuántas veces no hemos escuchado en las noticias que una aparición dio con el asesino? O el tesoro enterrado que el fantasma le dio al justo heredero. Y la ciencia aún no sabe responder porque es que van perdiendo cognitividad. ¿Cogniscismo? Pero el hecho es que la van perdiendo poco a poco hasta que ya ni por instinto se paran y entonces ya se quedan en las entrañas de la Tierra, será como en aquel círculo infernal donde el poeta los pasaba pisando—a las almas condenadas—y le contestaban con gimoteos y balbuceos.

Me desvío de nuevo.

Venía por inspiración y creo que lo único que he encontrado es frío, además de la procesión de los fantasmas que por lo que veo ya va de menos. Cuando empezaron a salir, por ahí de 1am porque tampoco se puede esperar que los muertos salgan puntuales, eran muchos, y ahora solo se ve alguno que otro dando lástimas. Incluso le he tenido que decir por donde a dos o tres, señalando; hace mucho frío para hablar.
Total que no me inspiro nada, mi café ya no me sabe y además ya se acabó, mi pipa ya se quedó sin tabaco, mi chamarra parece de papel…
Las preguntas aún me parecen interesantes, ¿por qué dejarán de pensar los fantasmas y cuánto durarán vivos? Quizás me sirvan para escribir algo después, pero para haber pasado no se cuantas horas aquí en esta lápida tan fría, pues no es tanto.

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Por unos minutos me quedé en introspección, pensé varios pensamientos de esos buenos, que uno tiene que escribir luego luego para poderlos tuitear y que nadie nos los gane, pero como no puedo escribir con los guantes, pues ya los olvidé, además seguro ya se me acabó la pila; es sabido que la energía fluye diferente en los cementerios. Y la neblina ha aumentado tanto o más que el frío: es una neblina verde y enfermiza, pesada, como la de la ciudad de los nueve—mire usted, ciudad de los muertos—que no deja ver nada.

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Solo se escuchan los grillos. Las ánimas ya tienen rato de no salir ninguna. Los lamentos esos sí que se oyen a lo lejos, ya en las calles y las casas. Estuve a punto de quedarme dormido de puro frío, si no es porque alguien me tomó de la mano—quise preguntarle su nombre, pero me costó pensar las palabras y no pude—y empezó a caminar, conmigo a regañadientes, con dirección a la ciudad.

Sobre Emmanuel Vara Zenteno, el Uso del Casco y el Ciclismo en General

[Tiempo de lectura 10 m]

Emmanuel Vara Zenteno, cicloactivista, Director de Movilidad, diseñador de ciclovías: asesinado atropellado por camión que pasó el alto en calle prohibida.

Martín, Carlos y Emmanuel.

“El ser peatón [y ciclista] en Puebla y en México es muy difícil porque no hay infraestructura y cuando se crea se termina segregando como las mal llamadas ciclovías o los puentes peatonales, que lo único que están diciendo es que el coche sigue teniendo la prioridad”.
-Emmanuel Vara Zenteno.

Ayer atropellaron a otro ciclista en Puebla, uno que era Director de Movilidad en el Ayuntamiento y por eso se está haciendo mucho ruido. Además que fue atropellado en la 11 norte, avenida que cuenta con RUTA y que por ello es ilegal que los demás transportes públicos—como el que lo mató—circulen sobre esa avenida, cruzando sobre la 4 poniente que tiene un ciclocarril que él mismo diseñó (pero que hace una pausa para cruzar la 11). Para ironías y ojetadas de la vida: ésta.

Yo soy un ciclista consumado, tengo rodando desde que mi padre me enseñó a andar en bici, en una Bimex blanca con estampas rojas y azules, allá por cuando tenía quizás 5 o 6 años en un parque en el antiguo DF, echaba carreritas con los amigos de las cuadras en la enorme bici de carreras de mi abuelo materno en el gigantesco parque que teníamos la indecible fortuna de tener junto a las cuadras. Después me pasé casi toda mi universidad en una Benotto de montaña, pesadísima de acero y de geometría estúpida de cuando no sabíamos diseñar bicicletas, que me regaló un compañero de trabajo de mi pa’ que puso una de las primeras tiendas decentes (o sea, que vendía modelos y componentes avanzados y no solo las clásicas normalitas) de bicis, Bic-Ben, la que estaba en plaza Crystal en Puebla, y luego gran parte de mi transporte al trabajo a la SCT en DF en otra Benotto más moderna que compré, de aluminio, y que cambié muy rápido por una Trek ya muy decente. Actualmente ruedo por simple gusto—aunque sea por transportarme—y por hacer ejercicio.
Me he caído, me han atropellado, he atropellado gente, me han cambiado un cuadro por garantía gratis años después de la compra original, he ido a la montaña, doy vueltas de 100km por ir a cascadas “aquí cerquita”, he contagiado con el virus del ciclismo directa o indirectamente a no menos de 7 amigos (y aunque lo nieguen, Pojo, Mau, Charles, Yorch, Liz, Jack y Lichis, en el fondo saben que es cierto). Llevo Rodadas Puebla en el tuiter porque me importa el ciclismo y porque necesito mejorar mi ciudad.

Y como automovilista, bueno, mis amigos (¡y no me dejarán mentir!) me han llamado desde Fittipaldi hasta Senna, me confían invariablemente sus autos cuando salimos a carretera, saben que soy un conductor que sabe comportarse en situaciones de riesgo (aquellos talleres de aprender a manejar en circunstancias extremas, como frenados súbitos dando la vuelta, o en piso mojado, deberían tomarlos todos). Amo manejar en carretera, de noche, a altas velocidades, sé dar trompos, sé corregir understeering con acelerador, y sé causar oversteering adrede con el freno de mano. Mi carretera favorita para manejar es la Oaxaca-Puerto Escondido. Con esto quiero decir, que además de amar el ciclismo, también amo el automovilismo, no piense el lector—y descalifique mi opinión—que soy de aquellos ciclistas fundamentalistas que odian al auto y desean verlo arder, como los que en la rodada de ayer que más adelante menciono le mandaban saludos a las madres de los conductores que desesperados por ver pasar una procesión interminable de ciclistas, tocaban el claxon esperando nos apurásemos: bastaba ignorarlos, o si en realidad deseas ser un agente de cambio, acercarte a ellos y explicarles de que iba la rodada.

Así que mi condición de ciclista senior, boss, de prácticamente toda la vida, me permite enunciar los siguientes puntos importantes relacionados con el infortunio de ayer, para tratar de aclarar un poco las cosas y evitar las opiniones mal informadas, tan dañinas al ciclismo:

  • El uso del casco.

Es generalmente irrelevante en accidentes que son alcances por detrás por vehículos automotores. En primera por que los cascos normales (no los full-face) la parte que menos protegen es la nuca/cuello, y en segunda por que la diferencia de energía cinética entre un vehículo que pesa mínimo algo así como 800kg y es muy estable por tener 4 ruedas, y una bici de máximo 120kg con todo y ciclista es abismal.

Andar en bici no es peligroso, lo peligroso es toparse con conductores ineptos que predican el evangelio del culto al auto, en ciudades mal diseñadas y peor construidas. Pero insisto, en golpes por alcance poco puede hacer el casco… sobre todo como en este caso cuando las llantas del camión te pasan sobre la cabeza. Creo que ni siquiera un casco de moto ayudaría (pues aunque el casco resistiera, el cuello se rompería por el movimiento rotacional).

Los países más civilizados en ciclismo jamás exigen el uso del casco, vaya, hay lugares que incluso permiten a los ciclistas pasarse los altos por ley, y ellos tienen estudios y todo, denle al Google si están interesados. Y esto no es una opinión personal: todos tenemos opiniones, pero pocas están basadas en hechos y estadísticas. Afortunadamente hay quienes han dedicado ya mucho en realizar y recopilar estudios y meta estudios (agregados de estudios) sobre el ciclismo y el uso del casco, para determinar si en realidad sirve y si debe ser obligatorio su uso, siempre con la premisa de fomentar el ciclismo y proteger al ciclista…

Y pues resulta que no es tan simple y no obedece al sentido común (pero ya sabemos que el universo no tiene por que obedecer a nuestro sentido común).

Si bien el uso del casco en efecto disminuye las lesiones en accidentes, contra todo sentido común se ha demostrado que aumenta la probabilidad de sufrir un accidente en primer lugar, y que países con leyes que obligan a usarlo terminan con más muertes ciclistas por varias razones, entre ellas que el ciclista se siente mejor protegido y toma más riesgos, y que los automovilistas lo ven como un ciclista experimentado y predecible y pasan a menor distancia de él, toman más riesgos con él. Es algo muy parecido al hecho—también demostrado, y también contrario al sentido común—que hay más y peores accidentes en autopistas bien señaladas e iluminadas y pavimentadas, como la México-Puebla, que en carreteras angostas con poca visibilidad y muchas curvas y sin acotamientos, como la Oaxaca-Puerto Escondido, por el simple hecho que las primeras permiten ir más rápido: permiten tomar más riesgos.
Sin contar que estas leyes disminuyen el uso de las bicis como medio de transporte por que hacen ver al ciclismo como más peligroso y engorroso de lo que es en realidad.

Este artículo de The Guardian es de lo mejorcito que he leído al respecto, y aquí el video que lo resume muy claramente:

Los de Pro Bici nos hicieron el favor de ponerle subtítulos en español.

No estoy diciendo que no usen casco, no estoy diciendo que no sirva; ¡úsenlo si gustan, y sobre todo si apenas empiezan a rodar—o para niños pues estos además de tener menor coordinación y dominio corporal, tienen mayor tendencia a caer de cabeza; por simple fisonomía el peso está más cargado hacia la parte superior del cuerpo cuando uno es niño… y niña, y niñe y niñx! Por supuesto ayuda en caídas normales, o en la montaña, solamente digo (¡no lo digo yo, lo dicen los estudios, lo dice la ciencia!) que no deberá ser jamás obligatorio y mucho menos argumento (falacia, de hecho) en accidentes.
Personalmente en ciclismo deportivo lo uso en la enorme mayoría de las ocasiones, pues mi estilo de rodar cuando voy a darle es agresivo, brincando baches y banquetas con bunny-hops, derrapando cuando se puede aprovechando la grava y tierra, y frenando como solo permiten los frenos de disco. En ciclismo de transporte es al revés, es rarísimo que me ponga el casco, pues voy paseando a promedio 8km/h menos que haciendo ejercicio, mucho más tranquilo. En la montaña siempre uso el casco pues la probabilidad de caerme es mucho mayor—aunque, también demostrado, la probabilidad de sufrir daño grave es menor que en la ciudad.

  • La creación de ciclocarriles y ciclovías.

Está muy bien en teoría crear carriles confinados para bicicletas, pero en países sin educación vial como el nuestro lo único que logran es segregar, pues ahora los automovilistas piensan que las bicis solamente deben circular sobre las mencionadas y si sucede cualquier accidente pues “es culpa del ciclista que no iba en su carril”.
No es raro leer comentarios como “primero jode y jode con que quieren ciclovías, y luego no las usan”, o bien—y esto lo he escuchado de ciclistas—“ahí está la ciclovía, es estúpido no usarla”. ¿Cuántas veces no nos hemos enterado de algún famoso retrasado que opina que a los ciclistas hay que matarlos, por el mal percibido hecho que la infraestructura ciclista le roba espacio al rey automóvil?

La realidad es que las bicis pueden—por ley—circular sobre cualquier calle a menos que este expresamente prohibido, por ejemplo sobre Viaducto en CDMX está prohibida su circulación. Las bicis pueden ocupar el carril derecho en general, y centrales o el izquierdo para rebasar o dar la vuelta sin ningún problema.

Debemos—como automovilistas—entender que las biclas tienen todo el derecho del mundo de andar en las calles. Más aún, deberíamos darle las gracias a cada ciclista que veamos, pues una bici equivale a un auto menos frente a ti en el tráfico, pero somos tan tontos y egoístas que no vemos más allá de nuestro cofre. Por si fuera poco, en trayectos de por ahí de 10km y que involucren pocas vías rápidas, las bicis llegan antes que los autos, así que ¿para qué tanta prisa en rebasar al pobre ciclista que te volverá a pasar al primer semáforo?

Apenas platicando con un viejo que de casualidad es la persona que peor maneja que yo haya conocido en mi vida, mencionaba que iba a estar muy difícil que nos acostumbráramos a los nuevos topes / pasos peatonales inteligentes. Aquí en Puebla han puesto algunos topes gigantescos  que sirven literalmente como banquetas para paso de peatones en vez de semáforos, esto es, es imposible no verlos, sentirlos, frenarse ante ellos, y le cuestioné el porque. ¿Por qué va a estar difícil acostumbrarnos a esas madresotas? ¡Es imposible no respetarlas!
No supo que responder. Todo es cuestión de mentalidad. Invariablemente en esos topes (yo cruzo el de plaza La Noria cada que voy a hacer ejercicio rodando), tengo que ayudar a peatones a cruzar, pues los pobrecitos están esperando que gente como este viejo que menciono “se acostumbren” y les den el paso.
Y también, hay que ser justos, más recientemente platicando en una cena con amigos de mi edad, 4 de ellos (dos parejas de matrimonios) opinaban que el peatón es primero y debemos respetarlo, y que esos pasos estaban geniales, y son automovilistas de toda la vida. ¡Me dio tanto gusto como enojo el primer caso!

Hay que contar además que las ciclovías Poblanas son en general pésimas: las elevadas solamente sirven para pasear y hacer ejercicio, pues tienen pendientes tan pronunciadas que la gente que va a su trabajo en bicis no de última no van a subir del diario, y aumentan el recorrido al ser sinuosas. Y el gasto para hacerlas fue un literal robo del gobierno morenovallista, ¡cinco veces más caras—y como 10 veces peores—que las de CDMX!. Y las que están a nivel de piso pues un poquito mejor, pero no mucho pues son angostísimas y con trabajos cabe una sola bicicleta, esto cuando no tienen bolardos de concreto tan grandes que hay que irlos esquivando. La de la 4 poniente—que diseñó Emmanuel—tiene hasta buffer considerando que los autos abran sus puertas, tiene carril para estacionar autos, y es de las mejores en Puebla.
Ah, ¿no han visto el puente que construyeron que dejó inutilizable una ciclovía? Así nos las gastamos en Pueblita papaws.

  • El transporte público.

En Puebla se creó una copia barata del metrobús de CDMX (barata por que los camiones son muy pequeños e insuficientes, y las estaciones horribles), el RUTA, que según un estudio de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, y todo aquel que lo ha usado, es el peor sistema de transporte del país, y se hizo con la promesa de eliminar por completo el demás transporte público (combis, micros y camiones) de las calles y avenidas sobre las que pasaría. En la 11, avenida sobre la cual fue atropellado Emmanuel, siguen circulando estos otros transportes públicos y uno de ellos fue quien lo mató. Un chamaco de 19 años en un camión de esos gigantescos que tan seguramente iba echando carreritas o corriendo por la cuenta, que se pasó el alto.

Tan culpable es él, como nuestras autoridades que continúan permitiendo, quien $abe porque, la circulación que prometieron eliminarían.

  • El peligro de ciertas calles.

Es cierto, la 11 Norte-Sur es una de las calles más peligrosas de Puebla para rodar, si no es que la más junto con Circuito Juan Pablo II a la altura de Prados Agua Azul. Hay siempre mucho tráfico, hay nulo espacio lateral pues solo caben los dos carriles de autos y el de RUTA; yo procuro jamás utilizarla, o bien utilizarla sobre el carril de RUTA, que es mucho más seguro pues a la velocidad de bici normal se va más rápido que el metrobús, y siempre se alcanza al de adelante y hay buen tiempo para quitarse si viene el de atrás (las cuadras son pequeñas), y en definitiva es mucho mejor ir por ahí.
Cuando voy a rodar a Los Fuertes siempre uso este carril, y de regreso me enojo sin falla porque alcanzo al RUTA y tengo que ir a su lentísima velocidad… o bajarme a los carriles de autos sin espacio lateral y arriesgar mi vida.

Pero es que Emmanuel venía sobre la 4 Poniente, sobre el ciclocarril que él diseñó, y cruzaba tranquilamente la 11 cuando el camión se pasó el alto. Lo aventó y arrastró tan lejos que muchos originalmente pensamos (por las fotos) que había ido circulando sobre la 11 y a media calle.

Como ciclista responsable, uno también debe buscar alternativas a calles peligrosas o avenidas principales, pero si viene uno sobre ciclocarril, y alguien se pasa el alto, poco se puede hacer. Casco o no casco.

:'(

Cualquier muerte así es trágica y no debería suceder; la de Emmanuel es particularmente chocante pues era de los principales activistas en bici en la ciudad, inició las Vías Recreativas en Puebla, llevaba Movilidad Municipal, él mismo diseñó el ciclocarril sobre el que circulaba cuando lo atropellaron, caray, cuando murió ¡iba a su trabajo en bici!

¿Qué podemos hacer? Pues todos podemos hacer algo, siempre, y para empezar basta con entender que las calles no son solo de los autos, que las bicis disminuyen el tráfico, que van más rápido que los coches, que no cuesta nada ir cuidando a los ciclistas y peatones, que los semáforos deben ser respetados, ¡obedecer el reglamento de tránsito! Puedes empezar, Poblano, por usar tus direccionales; no gastan gasolina.

Se realizó, realizamos, una rodada para colocar la bici blanca de Emmanuel, fue mucha más gente de la que yo esperaba, es realmente sobrecogedor escuchar tanto timbre de bici cuando es por una tragedia así, fue una rodada muy emotiva. Aquí un par de transmisiones en vivo, 1 y 2, para que se den una idea de como estuvo.

¿Servirá de algo su muerte? Esta es la pregunta que los distintos colectivos y familiares le repiten a la Presidente Municipal y demás autoridades.

No hay que olvidar que ¡andar en bicicleta es hermoso y NO es peligroso! Lo peligroso también son las opiniones poco informadas.
Hay pocas cosas en la vida que te pueden hacer tan feliz. Cuando trabajé en la SCT en DF era un martirio llegar al trabajo, había que pararse temprano y sufrir un maldito tráfico infernal, sin falta llegaba de malas, y encima aún me faltaba el regreso. Sin contar encontrar estacionamiento y rogar por que no se robaran nada (una vez me robaron el estéreo, sin carátula, esa no la encontraron). Total, me decidí a comprar una bici y probar, fue el proverbial santo remedio: me paraba más tarde, llegaba más rápido que en coche y transporte público ¡comprobado! y nunca llegaba de malas. Hacía primero 10km al día y luego 20km cuando me cambiaron de oficina.

Y esto es de transporte; andar en bici de forma recreativa es divertirse como enano, para esto sí que sirven y mucho las ciclovías elevadas Poblanas, ir a la montaña con amigos y demás fans del ciclismo también es sumamente agradable. Rodar solito durante horas a las cascadas y lagos locales no tiene comparación con nada: aquí narro cuando fui a las cascadas de San Agustín Ahuehuetla, y aquí a Los Ahuehuetes Tepeojuma.

En fin, una pena, una tragedia, ojalá ya no sucediera más… Ojalá su muerte sirva.

Si son ciclistas en Puebla, y usan Twitter, denle a Rodadas Puebla (que por cierto ya requiere nueva imagen) ahí procuro informar de rodadas y eventos ciclistas (y tragedias, infortunadamente) locales.

Alien Isolation

[Tiempo de lectura 4 m]

Alien Isolation es un excelente videojuego de terror, ocurre pocos años después de Alien, narra la búsqueda de Amanda Ripley por Nostromo y su madre Ellen.

Estéticamente es Alien, la primera, de Ridley Scott, y siguiendo la película difiere de todos los demás juegos existentes de la franquicia; dispensa de matar infinidad de aliens sin parar y nos enfrenta a un solo xenomorfo, invencible como debe ser. Esto aunado a que Apollo, el avatar de la estación espacial Sevastopol donde ocurre la mayoría de la acción, y todos los androides están en tu contra, resulta en un excelente juego de terror en el que vale más esconderse y andar con cuidado y a gatas, que disparando a todo lo que se mueve.

Sevastopol.

La estética retro-futurista de Alien está logradísima, todo con lo que se puede interactuar (generadores, palancas, puertas, terminales) se siente muy creíble, un ejemplo extremo son los controles que están expuestos al vacío del espacio, están protegidos por un armazón de metal que hay que abrir antes de poder acceder a ellos, las naves en sí son un personaje más, utilitarias, tétricas y kilométricas.

Transit. Le da la vuelta a Dead Space.

Empieza como una inspección de rutina (casi) de la estación, y poco a poco nos vamos dando cuenta que algo muy serio sucedió, los androides empiezan a volverse hostiles, nada funciona, hay que restablecer la energía eléctrica, activar los generadores, investigar que pasó, y encima las pocas personas que encontramos nos disparan nada más vernos. Amanda es una ingeniera, no está armada.

Más avanzado el juego, cuando al fin encontramos al xenomorfo, nos damos cuenta que simplemente es imposible matarlo, y algo por lo que este juego ha sido muy alabado es la inteligencia artificial de la criatura, aprende de nuestras acciones y reacciona distinto cada vez ante un mismo estímulo (por ejemplo, el lanzallamas primero lo ahuyenta, luego solo lo detiene, y al final lo ignora por completo y se lanza sobre ti).

Obligada la visita—si bien usando otros personajes—a la nave derelicto con su carga de huevos, los recorridos por pasillos interminables sin iluminación, Sevastopol es un laberinto gigantesco y hay que recorrerlo todo, arrastrarse por las ventilas, y encontrar gente descuartizada por todos lados, al tiempo que todos los malditos androides te espantan, y que si haces cualquier ruido fuerte el alien llegará corriendo en muy poco tiempo.
La corrupción de la estación espacial—y algo que se olvida con facilidad es que esto fue inventado en Aliens, no en Alien—que ya viene sucediendo que yo sepa desde el tercer video juego de la saga, allá por 1986 y para la Commodore C64 (que aún tengo y aún funciona, en teoría), no podía faltar, muy bien realizada como todo lo gráfico.

Como siempre, nada es perfecto, y este juego pudo haberse beneficiado de una exposición menor al alien; al principio es verdaderamente preocupante encontrarse con él, te saca buenos sustos, y ajustas tu estilo de juego en consecuencia, pero conforme pasa el tiempo, al n-ésimo encuentro, más bien resulta chocante que aterrador, y el juego pierde un poco por ello. También es algo repetitivo: esquivar androides y/o alien, abrir puerta, activar generador para que algo sirva, recorrer pasillote de ida y vuelta, algo falló de nuevo, repeat, y esto resulta tedioso, sobre todo considerando que mucha historia no hay (lo cual no es malo, la historia es simplemente Amanda buscando que pasó con su mamá, no hacen falta Prometheus ni Covenant aquí), pero quizás un poco más de recorrido sin tanto que hacer hubiera estado mejor. También es absurda la cantidad de equipo que Amanda puede cargar.
Otro punto negativo es que es mucho prueba y error, pero esto me parece es ocasionado por la enorme diferencia entre Amanda y sus enemigos: siempre mueres.

Respetaron al máximo lo Gigeresco de Alien y sus compuertas, pasillos, todo al estilo sugestivo de pesadilla del artista Suizo, tanto que lo mejor del juego es su ambientación. La música también es sacada a calca (con arreglos, obvio) de la original de Jerry Goldsmith, y ella más los efectos especiales también se convierten en un personaje más; hay partes que producen nervios y ansiedad verdaderas. Todo contribuye a una experiencia inmersiva muy… satisfactoria.

En definitiva el mejor juego de Alien jamás creado, ¡y por mucho! Una joya que se disfruta rápido (a mi me duró como un año, siempre juego así, no me gusta terminar rápido los juegos que disfruto) y que te mantiene en la orilla de tu asiento. Se juega mejor con las luces apagadas y el volumen alto, como debe ser de cualquier juego de terror que se precie.

Sin duda casi perfecto:

****½

Revelation Space – Alastair Reynolds

[Tiempo de lectura 2 m]

Revelation Space

Revelation Space es una gran historia universal, en el sentido más barroco y opulento posible. Nos lleva desde que la humanidad deja la Tierra, hasta el fin de la galaxia. Y del lado de la galaxia millones de años en el pasado a cuando dio sus primeras vueltas.

Esto es Space Opera de la mejor.

Como es usual con Reynolds (aunque este fue su primer libro que leí), rápido, interesante, trama orgánica y fluida, ningún deus ex machina, grandes y buenos giros inesperados, enormes naves espaciales, armas Hell-Class, ¡ULTRAS!  Y eso son mencionar que no es acción, es misterio con drama, bien pensada y escrita, buena historia.

Me enganchó, no hay suficiente Reynolds. Solo otra vez me había sucedido: con Asimov y luego con Sagan. Ok, y después con Stanislaw.

Así, varias y distintas culturas humanas, sitios arqueológicos antiquísimos, especies alienígenas extintas. No se puede pedir más de una novela de Ciencia Ficción.

Si apenas empiezas con Reynolds, lee este libro primero. En realidad no quieres arruinarte con spoilers si empiezas con otro. Después de esta tetralogía

Una catedral de novela.

Nostalgia for Infinity

Un lighthugger, el Nostalgia for Infinity.

*****

Es de notar que el universo de RS influenció muchísimo el desarrollo, diseño y temas de Mass Effect. ¡Funcionan muy muy bien como complementos!

The Prefect – Alastair Reynolds

[Tiempo de lectura 2 m]

The Prefect - Alastair Reynolds

Una historia detectivesta entretenida y rápida dentro del universo de Revelation Space, una Space Opera moderna y bien escrita. ¡Exordium, Aurora, The Clockmaker!

No estoy seguro… Lo he leído dos veces y es algo extraño como parte del universo de  Revelation Space. Tiene más acción que las demás novelas, muchos subplots, y va muy rápido.

Tanto subplot hace la lectura un tanto extraña: perdemos de vista por mucho tiempo a Sparver, por ejemplo, y luego aparece así nomás.

Lo que acontece a Gaffney… merecíamos una descripción insoportablemente explícita que jamás leímos. Es un personaje tan despreciable y  atroz que necesitábamos cierre. Me decepcionó la manera en que Reynolds lo trató. También es infantil pensar que Panoply lo dejaría sin vigilar, eso es simple escritura perezosa.

Clockmaker y Aurora no regresan en ninguna otra novela (me parece recordar), lo cual es una oportunidad perdida porque esos personajes son muy interesantes, particularmente porque sabemos muy poco sobre ellos. Creo que Aurora Nerval-Lermontov (que siempre me recordó a Han Fastolfe de las novelas de robots de Asimov, y recordé porque hasta que revisé y Fastolfe era del planeta Aurora) es la otra única de los ochenta, además de Calvin, de la que tengamos noticia.

Dreyfus me recordó un poco a Tanner Mirabel, pero… mejorado.

¡Exordium tampoco regresa en la serie! Esto es desconcertante. Obtenemos una descripción general de la Glitter Band, una alerta sobre la Melding Plague, un vislumbre de Chasm City y una mención de pasada sobre los Ultras.

Con todo, una novela decente pero la peor de Revelation Space, y esto es un poco raro por que es la quinta escrita. Aquí, hay que tener en cuenta que no sigue la historia principal de RS, más bien es una historia menor dentro del universo. Seguimos esperando la secuela, que probablemente tratará de Aurora y el Clockmaker, y obviamente Dreyfus, Sparver y Thalia haciendo trabajo detectivesco.

Obligada, por supuesto, si te gusta Revelation Space (para mí, la mejor Space Opera de Ciencia Ficción que haya leído), pero algo débil.

*¡Exordium si regresa despúes!

***

Febrero 15, 2017.