Casio G-Shock GPRB1000 Rangeman

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Contra el Rangeman anterior, ¡de la luna!

El nuevo G-Shock Rangeman de mil dólares es justo el camino que debe tomar Casio para el futuro de los G. Olvídense de ediciones especiales de bisel martillado por Atenea y con manecillas, ¡ESTO!

Excepto por los mil dólares, claro: históricamente, G-Shock ha sido una marca accesible. Y ahora tiene un segmento de lujo 🙄. Peor, su intención es justamente posicionarse como una marca up market.
Este reloj es cinco veces más caro que su predecesor, que aún está vigente. Casio parece estar haciendo un Seiko.

Hacer un Seiko:
Tratar de convertir o posicionar una marca tradicionalmente accesible, muy bang for the buck, en una de lujo entry-level, y no parar, cada vez sacar modelos más y más caros hasta que la gente se haya acostumbrado y no haya de otra.

Casio debería darse una vuelta por los blogs, para medir un poco el descontento general contra ellos y Seiko por inflar sus precios. Y, quizás sea justificable hasta cierto punto—es un hecho que estos son relojes superiores—pero uno está acostumbrado a otra cosa con ambas marcas.

Eso si, el G-Shock GPRB1000 Rangeman se ve del futuro; en comparación hace ver primitivos a los LCDs. Es el primer Master of G de última línea no solo completamente digital, sino ¡qué chulada de digital!

Estoy convencido que Casio le dedicó mucho R&D a la línea análoga, por que en sus juntas alguien decidió que querían dejar de ser vistos como relojes para niños, y en el brainstorming siguiente se determinó que las manecillas son cosa seria. El Rangeman es la aplastante demostración que están equivocados, que G-Shock siempre debe ser digital.

Comparándolo, se ve como proper electronics. Algo que leí alguna vez de los electrónicos de Apple, es que no se ven como aparatos electrónicos propios, sino como ejercicios de diseño, y siempre he preferido los electrónicos que se ven como lo que son y hacen. Se ve como un G-Shock muy maduro y eficiente, contra el tal vez infantilismo de una pantalla de cristal líquido. Se sigue viendo como un juguete, sí, pero como un juguete con propósito, útil y resistente, no como los smartwatches normales que se miran muy frágiles.

Tiene peros, claro, y son más evidentes al tratarse de G-Shock: la ya mencionada incongruencia entre precio y company core value, la batería no dura nada—para un GShock, estos miden sus cambios de pilas en décadas o nunca—y si la función solar no es al 100% (la carga principal es via USB inalámbrico), ¿porqué no dedicar más espacio a display en vez de a bisel solar, o mejor aún, hacer el reloj más pequeño?
Y por último, eso, su tamaño. No incluyo foto con alguien usándolo, pero de verdad se ve ridículo. En la primera foto está con el modelo anterior, y ese GW9200 ya era muy grande.
(Sí, sí, entiendo que lograr 3h de GPS con una carga solar de 4h en este formato es un hito en la ingeniería, pero de verdad las pilas de estos relojes duran o más de 10 años o la vida útil del reloj).

En algún momento pensé upgradear mi Riseman por el  anterior Rangeman que menciono, pero aún este ya se me hacía un pelín caro para ser G-Shock, a unos $6,000 en su momento… El nuevo Rangeman ronda los 20mil.

Esperemos 3 ó 4 iteraciones más, y ya tendremos mejor carga solar y proporciones.

The Maus (2017)

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¡Uff!

The Maus empieza como la clásica historia de pareja en el bosque es descuartizada: unos bosnios atacan en el bosque a una pareja. ¿Ven? Mucho no se puede con estas historias… Pero bueno, esta la salva y muy bien debido a las grandes actuaciones, a la abrumadora y depresiva fotografía, y a que uno se la pasa dudando de la sanidad de Selma, lo cual eleva a esta cinta sobre cualquier otra similar.

El twist no me gustó. Se lo pudieron haber ahorrado con mejores resultados (como el terminar de ver la película y aún no estar seguro de cual es la real realidad, just sayin’), y creo que sobró bastante, desentona: igual que en The Babadook, hubiera sido una inusitada y preferible historia de horror, sin el elemento sobrenatural.

The Maus es una gran cinta de Horror / Ciencia Ficción, que hubiera resultado bastante mejor si se hubiera limitado al Horror.

¡De todos modos muy recomendable!

***½

En bici a las Cascadas de San Agustín Ahuehuetla

[Tiempo de lectura 7 m]

Este es un post un poco largo y con muchas imágenes que -espero- les resulten agradables, creo que valen la pena.

En bici a las Cascadas de San Agustín Ahuehuetla

Se han puesto muy de moda las cascadas de San Agustín Ahuehuetla en Puebla, incrustadas a medio cerro, con sus aguas frías y cristalinas, alejadas de la puerca civilización. Yo, como todo ciclista que se precie (no, ustedes que se bajan en las subiditas del lineal no cuentan 😉 ), desdeñé irme en automóvil / transporte público y me lancé en mi bici, y aquí les comparto mi experiencia:

Cascadas de San Agustín Ahuehuetla.

¿Qué necesitas?

  • Bicicleta en excelente estado. No querrás que algún balero se rompa a medio camino en medio de la nada, así que asegúrate que tu bici ande a la perfección. Ojo, jamás emprender un viaje largo al siguiente día de haberle dado mantenimiento, algo pudo haber quedado mal y es mejor enterarse cerca de casa.
  • Parches y bomba de aire, incluso una cámara de refacción.
  • Casco, ¡dah!
  • Luces de seguridad pues al ser muchos kilómetros es muy probable que regreses ya noche.
  • Agua, yo uso una botella de creo 750ml y la voy rellenando en las tienditas del camino.
  • Navaja, herramientas básicas de tu bici.
  • Teléfono celular con crédito.
  • Identificación y alguna tarjeta con números de emergencia.
  • Sudadera para el regreso, traje de baño para las cascadas.
  • La comida es opcional, pues siempre puedes comer en algún pueblo, yo llevé un par de sándwiches.
  • Planea con anticipación tu ruta usando Google Maps, por ejemplo. Pregunta a quien ya haya ido, trata de memorizar lo principal, como en donde hay que cambiar de carretera, ya se sabe que solo las ciudades son territorio Telcel y nada te garantiza que haya señal y puedas checar el mapa en el camino (con Google Maps puedes descargarlo de antemano).
  • Creo que sobra decir que una buena condición física es obligatoria, y previa experiencia en rodadas largas (si crees las subiditas del Parque Lineal / Estrella de Puebla son pesadas y si jamás has hecho mínimo 4h en la bici -no, spinning ni cuenta ni sirve- no vas a poder con esto).

Lo primero digno de mención es la presa de Valsequillo, que tuve que cruzar vía la famosísima panga, que cuesta cero pesos para bicicletas y toma muy poco tiempo. La gente te ve con cierta fascinación pues ellos hacen cola en sus automóviles.

De ahí hay que terminar de cruzar San Baltazar Tetela y seguir rumbo a El Ahuacate y Huehuetlán el Grande, no hay mucho pierde y si tienes dudas pregunta a los locales.

Una vez en El Ahuacate deberás tomar rumbo a Atlapulco.

Pasando El Aguacate, rumbo a Atlapulco, debes estar atento a una desviación de terracería, que tampoco está tan complicada pues está bajando unas curvas y es la única que hay, además hay una parada de autobús de piedra ahí mismo, es muy evidente. Debes tomar ese camino hacia la izquierda y seguir un buen tramo por terracería hacia San Agustín Ahuehuetla.

El camino hasta ahora muy bien, carreteras federales muy poco transitadas, mucho calor, verdor, frescura y el olor de las montañas. Sin ningún problema.

Las curvas de bajada hacia la desviación de terracería son muy rápidas, 60km/h sin darte cuenta en bicicleta de montaña. Hay que tener bastante precaución por que son dos carriles angostos y por la vegetación son curvas ciegas.

El camino de terracería tampoco está tan mal, pero si está empinado y aquí es donde empezaba a preocuparme un poco por el regreso.

San Agustín Ahuehuetla es un pueblito muy pequeño, de hecho ni siquiera le tomé fotos. Allí creo cometí un error pues decidí continuar en bicicleta hasta las cascadas, y si bien ya era muy poca la distancia (menos de 4km), el camino en su mayor parte era intransitable para una bicicleta y en esas partes había que cargarla, lo cual es muy incómodo mientras vas brincando rocas y raíces enormes, cuidando también no caer al agua. La otra opción era dejarla con candado en las memelas de San Agustín, pero como iba solo no me pareció la mejor idea.

Pregunté en las memelas si iba bien y continué.

En el camino encontré a un grupo de jóvenes, 3 chicos y una chica, y platicamos un poco, eran visitantes asiduos y me aseguraron que ya faltaba muy poco. Muy sorprendidos que viniera desde Puebla.

En una tubería de agua potable alguien tuvo la brillante idea de poner un cáliz del que brota agua fresquísima; aproveché para enjuagarme el polvo del camino y el sudor, y rellenar mi botella.

Después del cáliz el camino se puso mucho peor y fue ahí donde prácticamente tuve que cargar mi bici todo el tiempo 🙁 pero valió la pena, el río empezaba a ensancharse y el agua a verse cada vez más verdi-azul.

Al fin, al llegar a las cascadas propiamente, una pareja de vendedores de memelas me recibió de la mejor manera: el esposo puso una Victoria helada en mis manos sin preguntarme nada. ¡Carajo!

Me tomé dos de un jalón, por supuesto. Me puse mi traje de baño (a la hora que llegué había casi nada de gente, dejé mi bici amarrada a un árbol y encargada con los vendedores y continué hacia la parte superior de las -ah, ¿no las he mencionado?- hermosísimas cascadas de San Agustín Ahuehuetla.

Las cascadas tienen 4 pozas, y obviamente la superior es en la que me iba a quedar yo. La subida no está complicada y bien vale la pena. Puse mis cosas en una piedra más o menos alejada de por donde llegaría toda la gente, y me metí a nadar justo junto a la cascada que cae a la poza de abajo… El agua estaba helada, pero como moría de calor y cansancio (hice 47km en 2h:51m de pedaleo, el tiempo total obviamente es mucho mayor pues cuenta semáforos, paradas en tiendas, etc, a 16km/h y 62km/h max) me cayó increíblemente bien.

La gente empezó a llegar, y como siempre muchos no se saben comportar: animaban a gritos a los de los clavados, pero en serio a gritos, como los simios incivilizados que son. Muy desagradable, pero bueno, yo odio al mundo. Entonces me pasé a la pequeña cascadita y el ruido del agua ya no me dejaba escuchar a la gente.

La chica del grupo que encontré intentó -sin ningún éxito- tirarse del risco. Yo la incité con señas varias veces ¡a ver a que hora! y solo se reía pero le daba miedo. Era una chica muy agradable.

Nadé más de dos horas y me hubiera quedado más tiempo si no fuera por que sabía que me esperaba todo el maldito regreso, una subida interminable hasta poco antes de la presa.

Había llegado otro grupo de chicos y chicas y ellas estaban bastante lindas, muy guapas, niñas bien, pero ni como hablarles: uno sin wingman que diga “haaaave you met Esteban?” y ellas acompañadas, pero cuando tomé mis cosas para irme, pasé junto a ellos y uno me saludó y preguntó si había llegado en bici y desde donde, “¿ven? ¡es el que rebasamos en la terracería!” (yo los volví a rebasar en lo que ellos iban a pie), los demás chicos y chicas asintieron sorprendidos y yo como buen torpe no supe como continuar la plática con ellas. Asentí y dije cualquier tontería en neandertal, les deseé un buen día y me fui.

Le pagué mis chelitas al vendedor, preparé mi bicicleta, me cambié por mis putishorts (así bautizó una chica Self a los shorts que uso para hacer ejercicio, ¡pura envidia!) de la bici y emprendí el dificultoso regreso.

El camino de terracería de regreso resultó peor de lo que pensaba, pesadísimo. De hecho en muchos tramos tuve que bajarme de la bici y caminar de tan empinado que estaba. Si lo aguantaba, pero tomaba en cuenta que me faltaba todo lo demás -que también es subida- y tenía que guardar fuerza y energía, y solo había comido mis dos sándwiches y mis dos chelitas.

Al llegar a la parada de autobús descansé un buen rato recuperándome, juré jamás repetir tamaña idiotez, y seguí hasta El Aguacate. ¿Recuerdan las curvas de bajada de 60hm/h? ¡Están mortales de subida! Pero al ser pavimento es mucho más sencillo. Me corté con una espina al acercarme mucho a una planta carretera.

Llegué a El Aguacate y me detuve en el prácticamente único restaurant carretero a comerme unas memelitas (venden guisos, moles, sopa…) y volví a encontrarme al grupo de chicos que encontré por El Cáliz… ¡Creo que la chica me estalqueaba! 😉 Me hice amigo de un gato.

Estaba tan cansado que pregunté si no había algún motelito por ahí; consideré seriamente pasar la noche e irme a Puebla al otro día, pero que no, que hasta Valsequillo. Así que me comí algunas memelas, tomé una coca y agua, descansé otro rato -no mucho, pues las nubes ya amenazaban mucho- y continué.

Después de ahí se empezó a nublar por completo y los paisajes resultantes fueron los más hermosos del camino.

Antes de San Baltazar se soltó el súper aguacero, tanto que tuve que pararme en un edificio abandonado en una intersección por que las gotas se sentían como alfileres, sin contar que venía bajando más rápido que los automóviles, esperé a que amainara un poquito y seguí -siempre lloviendo- hacia La Panga. La fila de autos era ridícula, monumental, y todos me veían como si estuviera por completo loco; yo los veía como si fueran por completo comunes. El piso de La Panga es de metal, así que es mejor bajarse de la bici con piso mojado. Crucé, dejó de llover, y llegué a Puebla sano y salvo, y a excelente ritmo, lo que me había matado era el sol y las subidas, después de atascarme de memelas y más agua estaba dándole muy bien a los pedales.

De regreso hice los mismos 47km pero en 3h:42m, a casi 13km/h y 60km/h max. ¡Lo pesado fue el kilómetro vertical de ascenso, 1094m según endomondo (1400 en total, ida y vuelta, según mi reloj)!

En total de pedaleo fueron 6h:33m, que se incrementa muchísimo pues endomondo no cuenta el tiempo muerto (así lo tengo configurado). Como les decía, si requiere cierta condición física.

En definitiva hice un genial viaje, lo pasé muy bien solo y lo volveré a hacer el año que viene en época de calor. Es algo que no puedo hacer demasiado seguido, e ir de nuevo al lineal/metropolitano resultó un poco deprimente, pero en fin, hay lo que hay.

¡Qué tengan una buena rodada! Y con gusto resolveré sus dudas en los comentarios.

Ah, denle follow a @RodadasPuebla, es una cuenta que trata de avisar sobre todas las rodadas en Puebla y Cholula, también está su grupo de facebook.

En Pro de la Bicicleta

[Tiempo de lectura 4 m]

There and back again.

Tengo años rodando, y como está de moda, pues aquí algunos pensamientos aleatorios sobre ese gran invento humano:

Con el automóvil pierdes la dimensión real de una ciudad; si tienes la “fortuna” de vivir en el, digamos, “segundo cuadro” a unos 2-3km del Zócalo, el tamaño de tu ciudad es de tu casa al Zócalo y un poquito más.

Pero no es un círculo. Es una lombriz del ancho tan solo de las calles por las que pasas, y como preferimos usar avenidas, a veces vamos muy rápido para fijarnos bien.

No nos damos cuenta que hay partes de la ciudad a 16km del centro ¡casi 7 veces de tu casa al Zócalo!, y toda esa distancia está llena de ciudad ininterrumpida. Casas, negocios, escuelas, bancos, plazas comerciales…

Entonces, nuestra imagen mental de la ciudad, está compuesta por burbujitas de lo que visitamos regularmente: la burbuja del Zócalo y el centro histórico, tu colonia y una o dos pegadas donde está la tiendita o la memela que te gusta (por que al OXXO solo se va para la fiesta; para tu consumo personal siempre debes usar tiendita), la burbuja del “barrio” exclusivo de moda donde están todos los nuevos edificios y los mejores lugares, la burbujita de los antros, la de tu escuela, tu trabajo y unas muy pequeñas de las casas de tus amigos. Cholula y Atlixco son otras burbujas medianas.

Burbujas.

Conocemos conscientemente muy poco del tamaño real de nuestra ciudad, pero la bicicleta nos permite experimentar realmente el tamaño de nuestra ciudad.

Y esto lo digo por que la he cruzado, en bicicleta, hasta las Cholulas al oeste, San Baltazar Tetela al sur, al norte no hay nada (¿ven a que me refiero?) y hasta Amozoc al este, y de verdad es una mancha de concreto ininterrumpida. Casas y casas y colonias y gente y mercados y mugre y tráfico y gente por todos lados, y al ir a bajas velocidades y con la “cabeza de fuera”, se logra apreciar el recorrido.

Además, influye mucho que en bicicleta, uno cambia la ruta más o menos al azar por aburrimiento, pues no representa diferencia en tiempo. En bici acabamos conociendo a fondo donde vivimos, encontramos negocios y restaurantes que de otra manera jamás habríamos visto, encontramos mucho placer rodando por la ciudad.

De niño andaba en mi BMX blanca con acentos rojos y azules, que por alguna razón que me evade mi padre tuvo a bien ¿regalar?, rampábamos en el parque, echábamos carreritas, luego en la Benotto de carreras arena de mi abuelo.
En la prepa un compañero laboral de mi padre puso aquí en Puebla una tienda de bicis que ya no existe (Bic Ben, en plaza Crystal), y ¡me regaló una Benotto de montaña! Una Monterosa girs con craquelado blanco de acero que aún tengo y funciona muy bien. Con ella fui y vine de la universidad.

Benotto Monterosa

Benotto Monterosa

Trabajando en DF, nay, CDMX, me compré una Benotto Wild Cat y casi luego luego una Trek 4300 que, aunque no lo parezca en la foto, resultó muy superior a la Benotto. En esa Trek me la pasé yendo y viniendo del trabajo, primero 10 y luego 20km al día.

Trek 4300

Con esa Trek fue que me empecé a interesar por la parte mecánica, actualmente puedo construir una de piezas sobrantes 😉

La rode nueve años hasta que se rompió el cuadro (bajando el Popocatépetl a 50km/h), y Trek me la cambió por una 4900 más fregona gratis, ¡garantía de por vida!, que es la que a la fecha ando rodando.

Trek 4900

Trek 4900

Siempre, sin querer, he estado en pro del ciclismo no solo como entretenimiento, sino como medio de transporte: en la uni hacía menos tiempo en bici que el 3 Estrellas que tenía que tomar, en el trabajo hacía menos tiempo en bici que en transporte público o en mi auto, ¡medido!, actualmente llevo @RodadasPuebla en la que se supone pretendo anunciar de cuanta rodada local me entere, porque me di cuenta no había una cuenta así y uno como ciclista tiene que andar cazando a todos los colectivos por separado.

Considerando ejemplos como el de Rotterdam, resulta ofensivo que aquí nuestros gobernantes estén tan inútiles: acaban de remodelar la Av. Juárez, calle emblemática de Puebla si ha habido una, y ¡sin infraestructura ciclista! ¿Malicia? ¿Estupidez?

En fin, andar en bici ¡casi está de moda en Pueblita! Y eso es excelente por muchísimas razones, por ejemplo, querido automovilista, cada bicla que veas circulando en la calle es un auto menos frente a ti. Un auto menos en el tráfico. El tráfico no es; eres tu. Los coches.

Abre tu ventana y dale las gracias.

Nadie es tan grande nunca como para no abrir los brazos y cerrar los ojos, por unos pocos metros aunque sea, y sentirse vivir de nuevo, sentir el aire en la cara, montando una bicicleta.

Ride or Die.

Rumbo a las cascadas de San Agustín Ahuehuetla.

Wonder Woman (2017)

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Wonder WomanWonder Woman (2017)

Me sorprende (y no, es obvio) el éxito rotundo de Wonder Woman, en taquillas y (más importante) en las críticas. Sinceramente creo (y no, es obvio al final) que están todos ciegos, principalmente las feministas que le aplauden.

De entrada, el estereotipo de mujer exitosa, desde la perspectiva general del género masculino, es precisamente el que muestran, de traje, bien maquillada, tacones altos. ¿Muy feminista? Ah, y ¿vieron que se rasura las axilas?

El plot tiene incoherencias del tamaño de una madre reina de una raza de guerreras que no quiera que su hija sea guerrera, y luego obviedades repetidas hasta el cansancio como que luego de su brazo a torcer y quiera que entrene más y mejor que cualquiera. Los alemanes jamás muestran sorpresa ante los súper poderes de WW. Escena obvia de giro de 180° blandiendo una espada montando un caballo. Hombre desnudo por que obviamente. Pero es el quien justo sabe como navegar because mujeres.

Y flagrantes errores de atención al detalle, como siempre, como cuando se va a dormir con ella pero deja su almohada y cobija. La interacción completa entre Diana y Steve es del nivel exacto de There’s Something About Mary, si, la comedia con Ben Stiller, ¿qué de verdad es que nadie lo ha notado? ¿Porqué tiene su personaje que actuar de manera tan estúpida, como Clark Kent (oh, si, los lentes. Capitán Obvio.), pero insisto como en una comedia?

Hasta ahorita la encuentro indistinguible de una comedia dirigida por un hombre. Es casi idéntica a las de súper-héroes dirigidas por hombres, excepto que ya nos empieza a quedar claro que esto es una chick flick, pero de súper-héroes. Hasta la música es de comedia en escenas.

Dean Winchester.

Es más, es tan chick flick, que hasta sale la amiga gordita gorda “chistosa” que no puede ni hablar bien y solo emite sonidos mamíferos.

Y también empiezo a entender por qué tuvo tanto éxito: efectivamente es una comedia. Y el 83% de la gente no sabe nada de cine y le gustan las comedias. El 83% restante prefiere las de súper-héroes. Juntando esas dos fórmulas ya probadas (hasta el cansancio) logran una película explosiva, ¡brillante, Hollywood!

¿Por qué se insiste en hacer películas tan malas? Digo, de todos modos la van a hacer, ¡háganla bien! Podría escena por escena encontrar algo mejor, como la pelea en el callejón; comparándola con la de Watchmen resulta sosa. Hubo alguna escena que me pareció incluso de Los Tres Chiflados, cuando la corren de la corte -o lo que sea- e intenta regresar a ella.

Los Tres Chiflados

O pudiera hacer una lista to do de las escenas obligadas, como cuando héroe genérico no recibe el apoyo de sus superiores, lo suspenden del departamento de policía, y muy enojado va y arma su propio equipo de rebeldes con causa que ya sabemos tendrán razón al final y salvarán el día: check!
-Pueden entrar a fiesta súper privada sin invitación por que ¡comedia!: check!
-Escenas y escenas de peleas genéricas, arma última a punto de explotar y ser desactivada en el último momento: check!
-Villano tratando de seducir al protagonista con el Lado Oscuro de La Fuerza™: check!
-Únete a mi, de lo contrario… check!
-Escena de Neo/The One cuando empieza a volar: check!

Neo.

Muestra irrefutable de su condición comédica, es la actitud de la Princesa Guerrera, muy “To war! You take me! Now! War!” pero luego escupiendo “B-but look at the ponies and t-the babies and all the h-homeless oh my god!”

“Only love can truly save the world”.
*ChickFlick instant giveaway.

Efectos especiales a esperar, Matrix vs 300, nada sorprendente a estas alturas, pero tampoco nada original.

Lupin de Harry Potter y Spud de Trainspotting actúan como Lupin de Harry Potter y Spud de Trainspotting.

La encontré difícil de ver, poner atención es imposible, motivos tan mundanos, tanta falta de originalidad. Mismo refrito de siempre, pero más ligero y tontuelo ahora que lo dirige una mujer. Los diálogos, por que hay que llamarlos de alguna manera, son nivel güera tonta.
¿Cuál es sinceramente la diferencia con The Female Ghostbusters?

¿Están todos siendo partícipes de una broma que no entiendo? ¿Acaso todos están diciendo que es una joya, para no ofender al feminismo? Esto es nivel Brendan Fraser (La Momia, Viaje al Centro de la Tierra), cuando mucho.

La esperaba muchísimo mejor, pensé que todos de verdad estaban recomendando una buena cinta, pero de verdad, ¿de cuál fuman? Esto es común, regular, del montón de películas de súper-héroes versión comedia, nada más.
Nada original ni auténtica, muy predecible, “chistosa”.

Que la dirija una mujer ni me va ni me viene, da igual, pero ¿es esto lo realmente considerado la cúspide del cine moderno?
Por otro lado, ¡es una película de súper-héroes y es una comedia, es obvio! ¡¿Qué esperaba?!
Como dije al inicio, ¡es obvio!

¡Es una chick flick unisex!

Extraño cuando las actuaciones no eran frente a pantallas verdes, creo que nadie puede actuar en una pantalla verde.

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