El cambio está en uno mismo y el problema del perifoneo en Puebla

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Todos hemos escuchado la cantaleta aquella, que si uno le da mordida al tránsito, si tiras tu colilla en la calle, si no recoges la caca de tu lobo enano y retrasado mental (tu perro), si no somos empáticos, y una lista larguísima; el cambio es entonces imposible.

Esto pretende igualar esas situaciones con la corrupción institucionalizada, el saqueo del país por los partidos políticos, la #EstafaMaestra, la tortura del narco, la guerra contra el narco y sus más de 200mil muertos desde que al PAN y a Calderón se les ocurrió, los feminicidios, que no se pueda ya ni andar en bici en este país, y nos trata de concientizar en que si uno no es gente decente, nuestro gobierno no lo será nunca.

Si tu eres bueno, esto jamás te pasará, pregonan los del “cambio está en uno mismo”.

Pues no. No es cierto. Y el que diga que sí lo es, es un ignorante que no se ha sentado a pensar nada jamás.

No voy a tocar aquí esos temas, los enormes, para ello hay muchos mejores lugares; voy a narrar una experiencia personal y con ella pretendo demostrar que no, el cambio no está—ni puede estar—en uno mismo.

Los que pregonan que el cambio está en uno mismo, pretenden igualar tirar una colilla en la calle con el saqueo institucional del país. Aquí mi anécdota personal que demuestra lo contrario, relacionada con el perifoneo en Puebla capital.

El problema del Perifoneo

Todos—los que no vivimos en residenciales de ricos, ¡maldita pobreza!—tenemos que sufrirlo a diario, el tamalero, gasero, el tarado de las paletas del Chavo del 8, el insufrible de los churros, el sonsonete idiotizante de las empanadas, todos tenemos que chutarnos a diario una procesión interminable de infractores que atentan contra nuestra salud y paz mental.

La contaminación afecta el enfoque cognitivo, UNAM.

Y, ¿por qué deberíamos aguantarlo? La contaminación es contaminación, tome la forma que tome, ¿por qué deberíamos tolerar el ruido, cuando sería por ejemplo impensable que alguien vaciara sus bolsas de basura en tu entrada? ¡Es lo mismo!

Los puntos importantes a considerar:

El problema, aparte del obvio, es que las autoridades no hacen nada: uno puede reportar todo el día al 911, al tuiter correspondiente, a las patrullas, y rezar por que se aparezca alguna. Si dicho milagro sucede, hay que proceder a explicarle al pobrecito ignorante patrullero que lo reportado es ilegal y debería ser su obligación evitar la contaminación. Al final solo acaban llamando la atención del infractor, y no se logra nada.

Bueno, con base en las (principales) razones que menciono, que es ilegal, que atenta contra la salud y la Constitución, el año pasado justo por estas fechas es que me decidí a hacer algo más, porque después de todo, el cambio está en uno mismo, ¿cierto?

Así que me dediqué a reportar y reportar, a tuitear mencionando a las secretarías de seguridad locales, al alcalde en turno, al ayuntamiento, a todos los que pude. Y no solo eso, envié correos explicando el asunto y exigiendo una solución.

Al fin, el ex-secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, Alejandro Oscar Santizo Méndez, me peló y mandó a un funcionario, Odín Reyes Ojeda, a ver que diantres quería yo y por que tanto alboroto al respecto. Odín se comunicó conmigo y se comprometió a juntarme con el personal de las secretarías correspondientes y ayuntamiento para ver que podíamos hacer. Todo esto puede ser consultado en la liga de los correos que ya puse.

¡Increíble! ¡Demasiado cierto para ser verdad!

Total, realizamos la Primera (y tristemente única) Mesa de Trabajo sobre el Perifoneo y Contaminación por Ruido en Puebla, en el Centro de Atención Municipal, con Odín representando a la mencionada SSPTM, el titular de la Dirección del Medio Ambiente Baruch Zepeda mandó a Humberto Ramírez como representante, y David Alvarado, Titular de Normatividad y Regulación Comercial, esas oficinas entiendo dependen del Ayuntamiento de Puebla.

Les expliqué a detalle los antecedentes (hasta les llevé PowerPoints impresos, mismos que ligo en el Dropbox), haciendo mucho hincapié en que no era por que yo quisiera, sino por que, además de lo que ya listé, hasta la OMS había ya determinado que el ruido es contaminación ambiental y afecta la salud de la gente, y era su obligación (o habría que determinar de quien) el mantener el perifoneo a raya. Les exhorté a que teníamos que hacer algo, cambiar la normatividad y los procesos de ser necesario, y que de nosotros dependería que esto funcionara.
Obviamente, les di la solución. No iba yo a presentarme a una junta con funcionarios públicos sin decirles más o menos exactamente que debían hacer. Es bien sabido que nuestros funcionarios no tienen capacidad de acción, ni decisión, ni ganas, y hay que arrearlos como niños chiquitos.

Bastante tenemos con el ruido habitual de nuestras ciudades, como para encima aceptar el fácilmente evitable.

La solución al perifoneo es la cosa más sencilla del mundo:

  • Declararlo ilegal, con base en art. 4, no dejar duda que es contaminación ambiental, que afecta la salud, que el infractor está contaminando, y que no se va a prohibir la venta en la calle—eso es otra cosa—sino la venta en la calle asistida con bocinas, altavoces, etc.
  • Realizar una campaña mediática informando a la población que esto ya no se podrá seguir realizando bajo ninguna circunstancia. Cancelar cualquier permiso otorgado (gaseras) con anterioridad.
    Aquí se puede, el alcalde en turno, parar el cuello y presumir un programazo como “Por una Puebla Silenciosa” y ganar puntos para su partido.
  • Al mismo tiempo, hacer a la SSPTM y Tránsito Municipal, y Policías Estatal y Municipales, los directos responsables del cumplimiento, que lo persigan de oficio: ¿hace falta un reporte ciudadano si te pasaste el alto, o que solamente te vea una patrulla? Pues lo mismo, si una patrulla ve—escucha—a un infractor, en ese momento que realize su trabajo y lo prohíba. Además, claro de atender los reportes ciudadanos.
  • ¿Cómo funcionará esto? Bien simple: la patrulla detendrá al infractor, le informará de la ilegalidad de lo que está haciendo y que no hay tolerancia para la contaminación de ningún tipo en este estado. Le tomará sus datos via INE o lo que sea, además los del vehículo en caso de este tener placas. En ese instante le retirará la bocina o altavoz y le dirá que aplica tal multa para recuperarla. Lo dejará ir. Así, sin quitarle ningún documento personal: recordar que no interesa meter a nadie a la cárcel ni multas personales, sino eliminar por completo el ruido ocasionado por el perifoneo.
    Dichos datos, a una base de datos nueva o existente, y si después reincide el infractor, retirar el vehículo (ojo, ¡no la mercancía!) y aplicar multa mayor para recuperar.

¡Tan simple, más no se puede!

Todos me escucharon muy pacientemente y muy de acuerdo con lo que yo decía, narrando incluso alguna experiencia personal con este problema. Se me informó que… wait for it… uy mi joven, no es posible joven.

¿Por qué? Porque no les toca a ellos, ellos (los de Normatividad) solo ven locales, le toca a Medio Ambiente, los de tránsito nada que ver, las patrullas no están para eso, sería cambiar la norma, eso no se puede… Ya me esperaba la falta de visión monumental, la incapacidad de acción que nos hace preguntarnos “¿y entonces para qué te estamos pagando, funcionario?”, y la negativa obligada. Pero bueno, era la 1ra mesa de trabajo. Mi argumento en contra era aplastante: las patrullas ahí están, no se va a gastar en nada más que en la opcional campaña mediática. ¡Incluso se recaudará algo! Calladitos todos.
También me dijeron que tenían por ahí un programa piloto parado y que mejor ahora que nunca. Dicho programa consistía en enviar un par de patrullas y funcionarios a informar a los locatarios con ruidero que no podían hacerlo o los multarían. Vinieron, recorrieron la colonia donde está mi negocio un día… y eso fue todo. No se logró más. No hubo segunda mesa de trabajo. Los funcionarios ya no trabajan ahí. Nadie hizo nada. El escándalo continuo al otro día.

En fin.

Le dediqué bastante tiempo y esfuerzo, le tenía fe al proyecto, logré una reunión con funcionarios públicos (not an easy task!) y… No logré nada al final más que perder mi tiempo. Creo sería mejor salir con dos o tres vecinos y decirle a cada uno de la procesión del ruido que si lo volvemos a ver—a escuchar—en esta colonia, lo vamos a linchar. No hay de otra.

¿Por qué?

Porque, el cambio no está en uno mismo.
Falso. Falaz. Absurdo… E ignorante—o excesivamente optimista y poco informado—el que opine lo contrario.
El que yo no contamine—no haga ruido—no quiere decir que gobierno hará su trabajo, no quiere decir que los demás dejarán de contaminar. Por mucho que yo cambie, no implica que algo más cambiará.

Que nos quede claro: el cambio no está en uno mismo.

Aquí les dejo, por si a alguien le sirviese, toda la documentación generada. Chequen en particular el Mapa de Contaminación Ambiental que generé: resulta grosero, ofensivo ¿no? ¡Todo el día, a todas horas ruido!

Y el gobierno ni hace nada, ni quiere hacer nada.
Vaya, ¡si hasta pusieron un helicóptero sirena que todo el día hace más ruido!

Iba a salir mañana a grabar un video y ponerlo aquí, para hacer evidente como hay algunos que estando a 3 cuadras imposibilitan la plática, no se puede hacer nada mientras estén en la colonia, pero nada más me voy a enojar y pelear con ellos, y ustedes saben perfectamente de lo que estoy hablando.

Los del periódico E-Consulta me hicieron el favor de un artículo en su portal.

¡El cambio está en uno mismo!
/s

Por cierto, decidí retomar todo esto y volver a mandar correos, ¿qué creen que sale al buscar el correo del secretario de Seguridad? ¿Y el de Seguridad y Tránsito Municipal?
¡Jaja! Les digo, no es fácil ponerse en contacto con nuestras autoridades.

Ventana a la Locura

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>so high
>ir a la tiendita por un chocolate
>no poder por que no puedo estar seguro (en el sentido filosófico) de estar propiamente vestido
Obviamente, sobrio esto jamás se me ocurriría, entiendo es un pensamiento 100% producto de la droga; más que evidentemente, estoy vestido.

Aún sabiendo y entendiendo esto, no pude abrir la puerta, en dos o tres intentos. Yo—mi cerebro—pensé algo que probablemente jamás había pensado. Quizás cuando muy niño, en la edad que mi madre me tenía que despertar para la escuela, a veces mi cerebro—yo—no podía procesar la información rápida y eficientemente como lo hace un adulto, y me costaba trabajo separar el mundo del sueño del real, porque aún estaba medio dormido. O, más bien, mi realidad a veces se componía de elementos del sueño y del somnoliento despertar y viajar a la escuela. Pero eso sería todas las veces que he pensado algo similar, así que: un pensamiento muy raro, muy pocas veces pensado.

Por unos minutos, comprendí—de la manera que uno llega a comprender cualquier otra cosa con el cerebro lleno de humo: de manera extática—lo que se sentiría estar tocadiscos. Una parte de tu cerebro que se supone debe hacer cierta cosa—en mi caso, la habilidad para confiar en mis sentidos y por tanto en mi realidad—simplemente deja de hacerla. Entendía a la perfección y sin duda que estaba alucinando, que mis sentidos debían ser confiados sin el menor lag, que mi visión no necesitaba una confirmación via un espejo, pero aún así me faltó—a mi cerebro—la… ¿fuerza de voluntad? No, no exactamente, la determinación quizás. No estoy seguro, pero algo que antes no necesitaba siquiera chequeo, ahora lo hacía. Y no solo un chequeo común, sino que un espejo tenía que estar involucrado para poder confiar en los resultados; simplemente tenía que ir al espejo.

Not sure if serious or trolling, Brain.

Así como comprendía que este no era un pensamiento normal, me di cuenta como ya dije, que esto sería similar a como se sienten los que tienen algún problema mental (problemas ocasionales de memoria corta sobre acciones propias, escuchar voces, cosillas así), y en exclusiva uno que antes no tenías—antes estabas sano—y de repente ya tienes, opuesto a de nacimiento, pues ahí no se conocerá jamás la diferencia. Eres consciente que este problema en particular es nuevo y que está terriblemente mal tener que sufrirlo. Y no se puede hacer nada.

¿Qué se siente tener un problema mental? Tal vez algo similar a esto, una ventana al cerebro reptiliano por eliminación. Una ventana a la locura.

Quizás… ¿el neocórtex parcialmente se desconecta por un rato?

¡How exciting!

Casio G-Shock GPRB1000 Rangeman

[Tiempo de lectura 3 m]

Contra el Rangeman anterior, ¡de la luna!

El nuevo G-Shock Rangeman de mil dólares es justo el camino que debe tomar Casio para el futuro de los G. Olvídense de ediciones especiales de bisel martillado por Atenea y con manecillas, ¡ESTO!

Excepto por los mil dólares, claro: históricamente, G-Shock ha sido una marca accesible. Y ahora tiene un segmento de lujo 🙄. Peor, su intención es justamente posicionarse como una marca up market.
Este reloj es cinco veces más caro que su predecesor, que aún está vigente. Casio parece estar haciendo un Seiko.

Hacer un Seiko:
Tratar de convertir o posicionar una marca tradicionalmente accesible, muy bang for the buck, en una de lujo entry-level, y no parar, cada vez sacar modelos más y más caros hasta que la gente se haya acostumbrado y no haya de otra.

Casio debería darse una vuelta por los blogs, para medir un poco el descontento general contra ellos y Seiko por inflar sus precios. Y, quizás sea justificable hasta cierto punto—es un hecho que estos son relojes superiores—pero uno está acostumbrado a otra cosa con ambas marcas.

Eso si, el G-Shock GPRB1000 Rangeman se ve del futuro; en comparación hace ver primitivos a los LCDs. Es el primer Master of G de última línea no solo completamente digital, sino ¡qué chulada de digital!

Estoy convencido que Casio le dedicó mucho R&D a la línea análoga, por que en sus juntas alguien decidió que querían dejar de ser vistos como relojes para niños, y en el brainstorming siguiente se determinó que las manecillas son cosa seria. El Rangeman es la aplastante demostración que están equivocados, que G-Shock siempre debe ser digital.

Comparándolo, se ve como proper electronics. Algo que leí alguna vez de los electrónicos de Apple, es que no se ven como aparatos electrónicos propios, sino como ejercicios de diseño, y siempre he preferido los electrónicos que se ven como lo que son y hacen. Se ve como un G-Shock muy maduro y eficiente, contra el tal vez infantilismo de una pantalla de cristal líquido. Se sigue viendo como un juguete, sí, pero como un juguete con propósito, útil y resistente, no como los smartwatches normales que se miran muy frágiles.

Tiene peros, claro, y son más evidentes al tratarse de G-Shock: la ya mencionada incongruencia entre precio y company core value, la batería no dura nada—para un GShock, estos miden sus cambios de pilas en décadas o nunca—y si la función solar no es al 100% (la carga principal es via USB inalámbrico), ¿porqué no dedicar más espacio a display en vez de a bisel solar, o mejor aún, hacer el reloj más pequeño?
Y por último, eso, su tamaño. No incluyo foto con alguien usándolo, pero de verdad se ve ridículo. En la primera foto está con el modelo anterior, y ese GW9200 ya era muy grande.
(Sí, sí, entiendo que lograr 3h de GPS con una carga solar de 4h en este formato es un hito en la ingeniería, pero de verdad las pilas de estos relojes duran o más de 10 años o la vida útil del reloj).

En algún momento pensé upgradear mi Riseman por el  anterior Rangeman que menciono, pero aún este ya se me hacía un pelín caro para ser G-Shock, a unos $6,000 en su momento… El nuevo Rangeman ronda los 20mil.

Esperemos 3 ó 4 iteraciones más, y ya tendremos mejor carga solar y proporciones.

The Maus (2017)

[Tiempo de lectura 1 m

¡Uff!

The Maus empieza como la clásica historia de pareja en el bosque es descuartizada: unos bosnios atacan en el bosque a una pareja. ¿Ven? Mucho no se puede con estas historias… Pero bueno, esta la salva y muy bien debido a las grandes actuaciones, a la abrumadora y depresiva fotografía, y a que uno se la pasa dudando de la sanidad de Selma, lo cual eleva a esta cinta sobre cualquier otra similar.

El twist no me gustó. Se lo pudieron haber ahorrado con mejores resultados (como el terminar de ver la película y aún no estar seguro de cual es la real realidad, just sayin’), y creo que sobró bastante, desentona: igual que en The Babadook, hubiera sido una inusitada y preferible historia de horror, sin el elemento sobrenatural.

The Maus es una gran cinta de Horror / Ciencia Ficción, que hubiera resultado bastante mejor si se hubiera limitado al Horror.

¡De todos modos muy recomendable!

***½

En bici a las Cascadas de San Agustín Ahuehuetla

[Tiempo de lectura 7 m]

Este es un post un poco largo y con muchas imágenes que -espero- les resulten agradables, creo que valen la pena.

En bici a las Cascadas de San Agustín Ahuehuetla

Se han puesto muy de moda las cascadas de San Agustín Ahuehuetla en Puebla, incrustadas a medio cerro, con sus aguas frías y cristalinas, alejadas de la puerca civilización. Yo, como todo ciclista que se precie (no, ustedes que se bajan en las subiditas del lineal no cuentan 😉 ), desdeñé irme en automóvil / transporte público y me lancé en mi bici, y aquí les comparto mi experiencia:

Cascadas de San Agustín Ahuehuetla.

¿Qué necesitas?

  • Bicicleta en excelente estado. No querrás que algún balero se rompa a medio camino en medio de la nada, así que asegúrate que tu bici ande a la perfección. Ojo, jamás emprender un viaje largo al siguiente día de haberle dado mantenimiento, algo pudo haber quedado mal y es mejor enterarse cerca de casa.
  • Parches y bomba de aire, incluso una cámara de refacción.
  • Casco, ¡dah!
  • Luces de seguridad pues al ser muchos kilómetros es muy probable que regreses ya noche.
  • Agua, yo uso una botella de creo 750ml y la voy rellenando en las tienditas del camino.
  • Navaja, herramientas básicas de tu bici.
  • Teléfono celular con crédito.
  • Identificación y alguna tarjeta con números de emergencia.
  • Sudadera para el regreso, traje de baño para las cascadas.
  • La comida es opcional, pues siempre puedes comer en algún pueblo, yo llevé un par de sándwiches.
  • Planea con anticipación tu ruta usando Google Maps, por ejemplo. Pregunta a quien ya haya ido, trata de memorizar lo principal, como en donde hay que cambiar de carretera, ya se sabe que solo las ciudades son territorio Telcel y nada te garantiza que haya señal y puedas checar el mapa en el camino (con Google Maps puedes descargarlo de antemano).
  • Creo que sobra decir que una buena condición física es obligatoria, y previa experiencia en rodadas largas (si crees las subiditas del Parque Lineal / Estrella de Puebla son pesadas y si jamás has hecho mínimo 4h en la bici -no, spinning ni cuenta ni sirve- no vas a poder con esto).

Lo primero digno de mención es la presa de Valsequillo, que tuve que cruzar vía la famosísima panga, que cuesta cero pesos para bicicletas y toma muy poco tiempo. La gente te ve con cierta fascinación pues ellos hacen cola en sus automóviles.

De ahí hay que terminar de cruzar San Baltazar Tetela y seguir rumbo a El Ahuacate y Huehuetlán el Grande, no hay mucho pierde y si tienes dudas pregunta a los locales.

Una vez en El Ahuacate deberás tomar rumbo a Atlapulco.

Pasando El Aguacate, rumbo a Atlapulco, debes estar atento a una desviación de terracería, que tampoco está tan complicada pues está bajando unas curvas y es la única que hay, además hay una parada de autobús de piedra ahí mismo, es muy evidente. Debes tomar ese camino hacia la izquierda y seguir un buen tramo por terracería hacia San Agustín Ahuehuetla.

El camino hasta ahora muy bien, carreteras federales muy poco transitadas, mucho calor, verdor, frescura y el olor de las montañas. Sin ningún problema.

Las curvas de bajada hacia la desviación de terracería son muy rápidas, 60km/h sin darte cuenta en bicicleta de montaña. Hay que tener bastante precaución por que son dos carriles angostos y por la vegetación son curvas ciegas.

El camino de terracería tampoco está tan mal, pero si está empinado y aquí es donde empezaba a preocuparme un poco por el regreso.

San Agustín Ahuehuetla es un pueblito muy pequeño, de hecho ni siquiera le tomé fotos. Allí creo cometí un error pues decidí continuar en bicicleta hasta las cascadas, y si bien ya era muy poca la distancia (menos de 4km), el camino en su mayor parte era intransitable para una bicicleta y en esas partes había que cargarla, lo cual es muy incómodo mientras vas brincando rocas y raíces enormes, cuidando también no caer al agua. La otra opción era dejarla con candado en las memelas de San Agustín, pero como iba solo no me pareció la mejor idea.

Pregunté en las memelas si iba bien y continué.

En el camino encontré a un grupo de jóvenes, 3 chicos y una chica, y platicamos un poco, eran visitantes asiduos y me aseguraron que ya faltaba muy poco. Muy sorprendidos que viniera desde Puebla.

En una tubería de agua potable alguien tuvo la brillante idea de poner un cáliz del que brota agua fresquísima; aproveché para enjuagarme el polvo del camino y el sudor, y rellenar mi botella.

Después del cáliz el camino se puso mucho peor y fue ahí donde prácticamente tuve que cargar mi bici todo el tiempo 🙁 pero valió la pena, el río empezaba a ensancharse y el agua a verse cada vez más verdi-azul.

Al fin, al llegar a las cascadas propiamente, una pareja de vendedores de memelas me recibió de la mejor manera: el esposo puso una Victoria helada en mis manos sin preguntarme nada. ¡Carajo!

Me tomé dos de un jalón, por supuesto. Me puse mi traje de baño (a la hora que llegué había casi nada de gente, dejé mi bici amarrada a un árbol y encargada con los vendedores y continué hacia la parte superior de las -ah, ¿no las he mencionado?- hermosísimas cascadas de San Agustín Ahuehuetla.

Las cascadas tienen 4 pozas, y obviamente la superior es en la que me iba a quedar yo. La subida no está complicada y bien vale la pena. Puse mis cosas en una piedra más o menos alejada de por donde llegaría toda la gente, y me metí a nadar justo junto a la cascada que cae a la poza de abajo… El agua estaba helada, pero como moría de calor y cansancio (hice 47km en 2h:51m de pedaleo, el tiempo total obviamente es mucho mayor pues cuenta semáforos, paradas en tiendas, etc, a 16km/h y 62km/h max) me cayó increíblemente bien.

La gente empezó a llegar, y como siempre muchos no se saben comportar: animaban a gritos a los de los clavados, pero en serio a gritos, como los simios incivilizados que son. Muy desagradable, pero bueno, yo odio al mundo. Entonces me pasé a la pequeña cascadita y el ruido del agua ya no me dejaba escuchar a la gente.

La chica del grupo que encontré intentó -sin ningún éxito- tirarse del risco. Yo la incité con señas varias veces ¡a ver a que hora! y solo se reía pero le daba miedo. Era una chica muy agradable.

Nadé más de dos horas y me hubiera quedado más tiempo si no fuera por que sabía que me esperaba todo el maldito regreso, una subida interminable hasta poco antes de la presa.

Había llegado otro grupo de chicos y chicas y ellas estaban bastante lindas, muy guapas, niñas bien, pero ni como hablarles: uno sin wingman que diga “haaaave you met Esteban?” y ellas acompañadas, pero cuando tomé mis cosas para irme, pasé junto a ellos y uno me saludó y preguntó si había llegado en bici y desde donde, “¿ven? ¡es el que rebasamos en la terracería!” (yo los volví a rebasar en lo que ellos iban a pie), los demás chicos y chicas asintieron sorprendidos y yo como buen torpe no supe como continuar la plática con ellas. Asentí y dije cualquier tontería en neandertal, les deseé un buen día y me fui.

Le pagué mis chelitas al vendedor, preparé mi bicicleta, me cambié por mis putishorts (así bautizó una chica Self a los shorts que uso para hacer ejercicio, ¡pura envidia!) de la bici y emprendí el dificultoso regreso.

El camino de terracería de regreso resultó peor de lo que pensaba, pesadísimo. De hecho en muchos tramos tuve que bajarme de la bici y caminar de tan empinado que estaba. Si lo aguantaba, pero tomaba en cuenta que me faltaba todo lo demás -que también es subida- y tenía que guardar fuerza y energía, y solo había comido mis dos sándwiches y mis dos chelitas.

Al llegar a la parada de autobús descansé un buen rato recuperándome, juré jamás repetir tamaña idiotez, y seguí hasta El Aguacate. ¿Recuerdan las curvas de bajada de 60hm/h? ¡Están mortales de subida! Pero al ser pavimento es mucho más sencillo. Me corté con una espina al acercarme mucho a una planta carretera.

Llegué a El Aguacate y me detuve en el prácticamente único restaurant carretero a comerme unas memelitas (venden guisos, moles, sopa…) y volví a encontrarme al grupo de chicos que encontré por El Cáliz… ¡Creo que la chica me estalqueaba! 😉 Me hice amigo de un gato.

Estaba tan cansado que pregunté si no había algún motelito por ahí; consideré seriamente pasar la noche e irme a Puebla al otro día, pero que no, que hasta Valsequillo. Así que me comí algunas memelas, tomé una coca y agua, descansé otro rato -no mucho, pues las nubes ya amenazaban mucho- y continué.

Después de ahí se empezó a nublar por completo y los paisajes resultantes fueron los más hermosos del camino.

Antes de San Baltazar se soltó el súper aguacero, tanto que tuve que pararme en un edificio abandonado en una intersección por que las gotas se sentían como alfileres, sin contar que venía bajando más rápido que los automóviles, esperé a que amainara un poquito y seguí -siempre lloviendo- hacia La Panga. La fila de autos era ridícula, monumental, y todos me veían como si estuviera por completo loco; yo los veía como si fueran por completo comunes. El piso de La Panga es de metal, así que es mejor bajarse de la bici con piso mojado. Crucé, dejó de llover, y llegué a Puebla sano y salvo, y a excelente ritmo, lo que me había matado era el sol y las subidas, después de atascarme de memelas y más agua estaba dándole muy bien a los pedales.

De regreso hice los mismos 47km pero en 3h:42m, a casi 13km/h y 60km/h max. ¡Lo pesado fue el kilómetro vertical de ascenso, 1094m según endomondo (1400 en total, ida y vuelta, según mi reloj)!

En total de pedaleo fueron 6h:33m, que se incrementa muchísimo pues endomondo no cuenta el tiempo muerto (así lo tengo configurado). Como les decía, si requiere cierta condición física.

En definitiva hice un genial viaje, lo pasé muy bien solo y lo volveré a hacer el año que viene en época de calor. Es algo que no puedo hacer demasiado seguido, e ir de nuevo al lineal/metropolitano resultó un poco deprimente, pero en fin, hay lo que hay.

¡Qué tengan una buena rodada! Y con gusto resolveré sus dudas en los comentarios.

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